Yo estaba cagado. ¡Te lo juro! Y el maldito nombre solo apareció en mi cabeza. Entonces comencé a pensar en 20 millones de cosas que rimaban con ello.
Frases célebres sobre: ello. [Página 136]
Hay un total de 3353 freses célebres sobre "ello" este sitio web. [Página 136]
-
-
El Cielo ronda tenazmente a aquellos que lo encuentran aquí abajo, y los arrebata.
-
El éxito les parece lo más dulce a aquellos que no alcanzaron el éxito.
-
Yo creo que los muertos reposan en sus tumbas, pero, sin embargo, no se debe hablar de ellos con esa frivolidad.
-
Escriba libros sólo si lo que va a decir en ellos usted nunca se lo confiaría a nadie.
-
A los últimos a quienes perdonamos su infidelidad es a aquellos a quienes hemos decepcionado.
-
Los dolores imaginarios son, con mucho, los más, reales ya que se les necesita constantemente y se inventan porque no es posible prescindir de ellos.
-
No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.
-
La cultura es aquello que permanece en un hombre cuando lo ha olvidado todo
-
No se puede razonar con los fanáticos. Hay que ser más fuerte que ellos.
-
Nada tarda tanto como aquello que no se empieza.
-
Pensar es decir no. Reflexionar es negar aquello que creemos
-
Los enemigos de la patria y de las libertades de los pueblos, siempre han llamado bandidos a los que se sacrifican por las causas nobles de ellos
-
Nada posible es bello, sólo lo real es bello.
-
La nación mexicana es demasiado rica, pero esa riqueza, ese caudal de oro inagotable, perteneciendo a más de quince millones de habitantes, se halla en manos de unos cuantos miles de capitalistas y de ellos una gran parte no son mexicanos
-
Aquellos ojos apagados que parecían no tener vida pero que no se perdían nada. Después de tres condenas, uno no sale, se pone ropa nueva y se convierte en una persona normal.
-
Nunca te doblegues al primer fracaso, ni al primer comentario malo que te hagan... Porque no son ellos los que te derrumban un sueño, sino tú mismo.
-
La batalla por los derechos de las mujeres es de una larga data y ninguno de nosotros debe apoyar todo aquello que los socave.
-
Mi gente es morena de piel. Viste de manta blanca y calza huaraches... Se adornan con collares de oro o se ata al cuello un pañuelito de seda rosa. Se mueve despacio, habla poco y contempla el cielo. En las tardes, al caer el sol, canta.
-
Al saber la vida de los enfermos -porque ellos mismos la cuentan para explicar sus males, dicen qué hicieron, cómo y por qué; es decir, sus secretos más íntimos- uno llega a ocupar el lugar de los confesores, y toda esa información, ese conocimiento del m