He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
Frases célebres sobre: emp. [Página 196]
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Creo en mi corazón, siempre pero nunca vaciado
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Te espero sin plazo ni tiempo. No temas noche, neblina ni aguacero. Acude con sendero o sin sendero. Llámame a donde tú eres, alma mía, y marcha recto hacia mí, compañero
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Los tiempos felices en la humanidad son las páginas vacías de la historia
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Siempre dí lo que sientes y haz lo que piensas
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No digas que te falta tiempo, tienes exactamente el mismo numero de horas al día que las que recibieron Helen Keller, Luis Pasteur, Miguel Ángel, la Madre Teresa de Calcuta, Leonardo Da Vinci y Albert Einstein.
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Elige a tu pareja con mucho cuidado. De esta decisión dependerá el 90% de toda tu felicidad o tu tristeza; pero después de elegir cuidadosamente, el trabajo apenas empieza.
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En la pugna entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo. no porque sea muy fuerte, sino porque persevera.
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El emperador que hay en ti solo puede dominar a una persona: a ti mismo.
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Ando siempre en busca del sentido, pero, a la postre, ¿Qué es el sentido?
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Tratándose de un presidente, las peores ignominias pueden ser las dos cosas al mismo tiempo: verdad y mentira.
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Estaba demasiado oprimido por los estragos del tiempo para pensar en nadie.
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A quien me lo pregunta le contesto siempre con la verdad: las putas no me dejaron tiempo para ser casado. Sin embargo, debo reconocer que nunca tuve esta explicación hasta el día de mis noventa años,...
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Todo en el universo está sujeto al cambio. Hay solo una excepción: la muerte siempre sigue a la vida.
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Quien se siente al fondo de un pozo para contemplar el cielo lo encontrará pequeño
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Siempre sentí que un científico debe al mundo sólo una cosa, que es la verdad como él la ve.
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Esa la organización más o menos estable y duradera del carácter, temperamento, intelecto y físico de una persona, que determina su adaptación única al ambiente.
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Ritmo. Signos que siempre son clave. Imágenes fugaces. Titubeante como una música de sombras redimidas.
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Una nube pende sobre mí, marca cada movimiento profundamente en el recuerdo de lo que en otro tiempo fue amor.
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Pero soy voraz con la vida. Hago demasiado de todo durante todo el tiempo. De repente, un día me fallará el corazón. El Cangrejo de Hierro me llevará como se llevó a mi padre. Pero yo no le tengo miedo al cangrejo. Al menos habré muerto de una enfermedad