Sólo hay dos palabras que te llevarán siempre al éxito. Esas palabras son sí y no. Sin duda, ya dominas decir que sí. Así que empieza a practicar el decir que no. ¡Tus metas dependen de ello!
Frases célebres sobre: emp. [Página 198]
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Hay algo absolutamente tranquilizador sobre la televisión: lo peor está siempre por venir.
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Independientemente de cómo se viaje, de los atajos que se tomen, del cumplimiento o no de las expectativas, uno siempre acaba aprendiendo algo
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El mar es como un tronco en llamas, siempre fascinante de mirar
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La función del ser humano es vivir, no existir. No voy a gastar mis días tratando de prolongarlos, voy a aprovechar mi tiempo.
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La visión sin acción es un sueño. Acción sin visión es simplemente pasar el tiempo. Acción con visión es hacer una diferencia positiva.
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El éxito empresarial no se basa en predicciones grandilocuentes; es el resultado de la capacidad para responder rápidamente a cambios reales a medida que éstos tienen lugar.
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La responsabilidad social empieza en una compañía competitiva y fuerte. Sólo una empresa en buen estado puede mejorar y enriquecer las vidas de las personas y sus comunidades.
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Cualquier organización que piense que puede garantizar la seguridad laboral caerá en un pozo sin fondo. Sólo los clientes satisfechos pueden dar seguridad laboral y no las empresas.
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No desprecies las tradiciones que nos llegan de antaño; ocurre a menudo que las viejas guardan en la memoria cosas que los sabios de otro tiempo necesitaban saber
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El dolor es la piedra de afilar para un temple duro
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Tarde o temprano el crimen siempre sale a la luz.
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Mi consejo para todos aquellos que tienen el tiempo y la predisposición para ocuparse de la lengua internacional sería: apoyad al esperanto con lealtad
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Los traicioneros son siempre desconfiados
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Donde no falta voluntad siempre hay un camino
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El enemigo sólo empieza a ser terrible cuando empieza a tener razon.
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Mucha buena gente que sería incapaz de robarnos el dinero, nos roba sin escrúpulo alguno el tiempo que necesitamos para ganarlo.
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El mal que hacemos es siempre más triste que el mal que nos hacen.
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Creedlo, para hacernos amar no debemos preguntar nunca a quien nos ama: ¿Eres feliz?, sino decirle siempre: ¡Qué feliz soy!
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El amor es lo más parecido a la guerra, y una guerra en la que es indiferente vencer o ser vencido, porque siempre se gana.