La sensibilidad es una riqueza cuyo dueño siempre desea compartir.
Frases célebres sobre: empr. [Página 140]
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Quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven.
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Por ley de historia, un perdón puede ser un error, pero una venganza es siempre una infelicidad. La conciliación es la ventura de los pueblos.
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El que sabe desdeñar su vida, sabrá siempre honrarla.
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Seres desiguales no pueden pensar de igual manera. Siempre habrá evidente contraste entre el servilismo y la dignidad, la torpeza y el genio, la hipocresía y la virtud.
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Las personas envidiosas son personas que siempre quieren opacar a los demás.
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El ensueño es la difusión sublime, pues no tiene finales, siempre en estado de infinito, es la metafísica de la esperanza y la belleza.
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El ideal de la gloria, de la piedad y la ternura; la suprema virtud de humanidad, todo está en este amor, siempre lejano porque es infinito de belleza y bondad.
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No mendigues jamás calor y abrigo, que la lástima no llegue hasta tu puerta, el afecto prestado es el castigo que la vida por fácil siempre oferta.
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La dignidad, afán de autonomía, lleva a reducir la dependencia de otros a la medida de lo indispensable, siempre enorme
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Es un gran signo de mediocridad dijo Leibniz elogiar siempre moderadamente.
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No se arriendan las dulzuras ni se venden los dolores no se emprestan los amores, no se roban las ternuras, y aunque te comulgue el cura, solo dios te da favores.
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Para recibir el don de la felicidad el talante más adecuado es, pues, el desprendimiento: no estar prendido a nada, desprenderse de todo. La felicidad, como el pájaro libre, no está nunca en mano, sino siempre volando. Pero tal vez, con suerte y quietud p
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El español siempre lo sabe todo. Y si de algo no sabe nada, dice: De esto hablaremos más adelante.
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El terror engendra terror, presto siempre a convertirse en contraterrorista terror: inacabable dialéctica de la violencia.
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Soy la Ira. No tengo padre ni madre y broté de la boca de un león cuando yo apenas tenía media hora de vida. Desde entonces siempre ando por el mundo con esta caja de espadas, hiriéndome a mí mismo cuando no puedo herir a otros.
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Dentro de las entrañas de los elementos, y en él somos torturados y permanecemos eternamente. No tiene límites, ni está circunscrito por nada. Doquiera que nosotros estamos está el infierno y donde el infierno esté siempre hemos de hallarnos nosotros. Y,
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No es un matorral ardiendo; sino un manantial para siempre. No hay sed que no apague.
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Recuerda bien lo que te digo, hijito; no lo olvides: las mujeres te sorprenderán siempre. Crees que ya conoces toda la baraja, desde la reina a la sota, y te sale carta nueva.
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¿Cuánto tiempo aún podrá contemplar ese rostro invulnerable que siempre le inspiró seguridad? La vida les ha distanciado, llevándoles a mundos diferentes y, sin embargo, ¡Cómo echará de menos la sombra protectora del viejo roble!