El que usted quiera editar las obras de Johann Sebastian Bach es algo que regocija mi corazón, que late todo para el arte sublime y grandioso de este verdadero padre de la armonía. Deseo ver pronto esa empresa en plena actividad. En cuanto abra usted mism
Frases célebres sobre: empr. [Página 184]
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El hombre se cree siempre ser más de lo que es, y se estima menos de lo que vale.
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Fue pues en esta ocasión cuando yo, por nacimiento casi un salvaje y por condición menor que un pobre, me inicié en esta ciencia que me abrió el camino a mayores empresas.
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Cuando oigo hablar de ideas liberales siempre me asombra ver como los hombres se entretienen tan a gusto con palabras hueras: ¡una idea no puede ser liberal! Deberá ser vigorosa, excelente y perfecta en sí misma para que cumpla con la divina misión de ser
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Nadie sabe lo que hace mientras actúa correctamente, pero de lo que está mal uno siempre es consciente.
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Los perezosos siempre hablan de lo que piensan hacer, de lo que harán; los que de veras hacen algo no tienen tiempo de hablar ni de lo que hacen.
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Somos todos tan limitados, que creemos siempre tener razón.
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Ahora bien, lo que han establecido los hombres no siempre es apropiado, ya sea justo o injusto; en cambio, lo que establecieron los dioses está siempre en su lugar, sea justo o injusto.
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A la modestia le sienta bien un grupo social selecto y cerrado. Ya en un grupo más numeroso el inmodesto se lleva siempre la palma...
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Calza unos zapatos de tacón alto. Siempre seguirás siendo lo que eres.
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Los más grandes hombres están siempre ligados a su siglo por alguna flaqueza.
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Siempre resta a cada uno suficiente fuerza para alcanzar aquello de que está convencido.
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El público siempre está equivocado en el detalle, pero nunca en el conjunto.
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No puede decirse que lo razonable sea siempre bello; pero lo bello es siempre razonable.
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Alegría y amor son las alas de las grandes empresas.
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¿Qué es el hombre, ése semidios ensalzado? ¿No le falta la fuerza cuando más la necesita? Y cuando abre las alas en el cielo de los placeres, lo mismo que cuando se sumerge en la desesperación, ¿no se ve siempre detenido y condenado a convencerse de que e
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Yo soy el espíritu que siempre niega.
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Allá donde se cruzan los caminos, donde el mar no se puede concebir, donde regresa siempre el fugitivo, pongamos que hablo de Madrid.
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El espíritu humano avanza de continuo, pero siempre en espiral.
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Cuanto hacemos tiene consecuencias. Pero no siempre lo justo y razonable produce consecuencias felices, ni lo absurdo consecuencias desfavorables, sino que a menudo acontece lo contrario.