Las iniciativas de la juventud valen tanto como la experiencia de los viejos.
Frases célebres sobre: enc. [Página 343]
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Hay en el arte muchos encantos que sólo a fuerza de arte se vuelven naturales.
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La elocuencia debe venir de la emoción, pues toda emoción la da naturalmente.
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Sólo buscando las palabras se encuentran los pensamientos.
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Los griegos aspiraban a la gloria; los romanos a la elocuencia.
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Sin el dogma, la moral no es otra cosa que un conjunto de máximas y sentencias; con el dogma, conviértese en mandamiento, obligación y necesidad
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La prudencia es la fuerza de los débiles.
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A los antiguos hay que leerlos despacio; necesitamos mucha paciencia, es decir, mucha atención para obtener placer cuando recorremos esas obras.
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Cuando uno escribe debe decir sólo lo que aquellos a quienes uno se dirige quieren saber. No es a la satisfacción del propio espíritu a lo que uno debe aspirar en esta correspondencia, sino a la satisfacción del espíritu del otro.
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En metafísica, imaginar bien es ver bien; incluso en física, si no se imagina sólo se ve a medias; quien no sabe imaginar, no muestra nada con claridad y nada da a conocer. La esencia y el ser de la materia misma son por entero intelectuales.
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No es necesario que haya amor en un libro para que nos encante, pero sí es necesario que haya mucha ternura.
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En literatura, y en los juicios establecidos sobre los autores, encontramos, como en todo, más opiniones convenidas y cosas decididas que verdades.
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Es mucho más fácil arrepentirnos por los pecados que hemos cometido, que arrepentirnos de los que tenemos la intención de cometer
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Hay que emplear mucha prudencia al formarnos nuestras opiniones y más todavía al cambiarlos.
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La gran suerte que uno puede tener es hacer lo que le gusta. Dar con eso es la esencia de todo
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Los poetas son más inspirados por las imágenes que por la misma presencia de los objetos. Es así como la idea de perfección es más necesaria a los hombres que los modelos; esto es aplicable tanto a las costumbres como a las artes.
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Busque, dicen ellos. Yo busco mucho la expresión justa, la expresión sencilla, la expresión que conviene más al tema en cuestión, al pensamiento que se tiene, al sentimiento que anima, a lo que precede, a lo que sigue, al sitio que aguarda la palabra.
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Se debe escribir: de la agricultura, con llaneza; del derecho, con sencillez y probidad; de la política, con gravedad; de la moral, con grandeza; y de las cosas espirituales, con sensibilidad; o mejor: escribir de todo lo que es materia con solidez, y de
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De la imposibilidad de razonar fue de donde nacieron las artes, el apólogo, etcétera. Es asimismo de la ineptitud de razonar o del hastío de razonar sin descanso de donde nacen, en las almas vivas, la poesía, la elocuencia, las metáforas, etcétera. He aqu
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La literatura. A lo que no tenga encanto y cierta serenidad no podremos llamarlo literatura. Incluso en la crítica debe hallarse alguna amenidad; si falta por completo, entonces ya no es literatura. En los periódicos encontramos todo el tiempo esta repele