La historia es la ciencia de lo que nunca sucede dos veces.
Frases célebres sobre: enc. [Página 399]
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La conciencia reina, pero no gobierna
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Encantadora mía, ten dulzura, dulzura... Calma un poco, oh fogosa, tu fiebre pasional; la amante, a veces, debe tener una hora pura y amarnos con un suave cariño fraternal.
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Sueño a menudo un sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante.
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Y es así de todos el peor dolor no saber por qué sin amor y sin rencor mi corazón tanto pena.
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¡Ah, qué perfumadas son las primeras flores y qué sonido, qué murmullo encantador el primer si que sale de los labios bienarmados!
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El hombre es un animal encerrado en el exterior de su jaula. Se agita fuera de sí
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No hay que llamar ciencia más que al conjunto de fórmulas que siempre tiene tanto éxito. Todo el resto es literatura.
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No sé qué es la conciencia de un tonto; pero la de un hombre intelectual está llena de tonterías.
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La violencia es siempre un acto de debilidad y generalmente la operan quienes se sienten perdidos.
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En la ciencia uno se trata de explicar lo que no se sabía antes de manera que se entienda. En la literatura uno se comporta justo al contrario.
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En ciencia uno intenta decir a la gente, en una manera en que todos lo puedan entender, algo que nunca nadie supo antes. La poesía es exactamente lo contrario
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Necesitamos pocas palabras para expresar lo esencial; necesitamos todas las palabras para hacerlo real.
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La televisión te lava el cerebro e Internet elimina toda resistencia del pasado.
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Mi ojo asciende al sexo de la amada: nos miramos, nos decimos palabras oscuras, nos amamos como se aman amapola y memoria, nos dormimos como el vino en los cuencos, como el mar en el rayo sangriento de la luna.
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La inteligencia no es nada sin placer
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En un nido encontré los huevos para mi hambre para no morir, pero más allá olvido mis sueños, más allá me odio a muerte.
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Mientras dormía todo lo asombraba, jugaba ardorosamente, miraba, oía. Su última palabra: Si volviera a empezar, te encontraría sin buscarte.
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No quiero abandonar tus manos claras y complicadas, nacidas en el encerrado espejo de las mías. Todo lo demás es perfecto, todo lo demás es todavía más inútil que la vida.
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Su luz y el silencio hasta no reconocerse, hasta sobrevivir a la ausencia.