El amor es, por encima de todo, la donación de uno mismo
Frases célebres sobre: enc. [Página 478]
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Todas las guerras son santas, os desafío a que encontréis un beligerante que no crea tener el cielo de su parte.
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Pronto el silencio será una leyenda del pasado. El hombre inventa, día tras día, máquinas y dispositivos que aumentan el ruido y distraen a la humanidad de la esencia de la vida, de la contemplación, de la meditación.
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Estar enamorado significa exagerar desmesuradamente la diferencia entre una mujer y otra.
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La mujer en el paraíso perdido, mordió el fruto del árbol de la ciencia diez minutos antes que el hombre; y ha mantenido después siempre estos diez minutos de ventaja
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La inocencia no tiene nada que temer.
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Ahora mi inocencia comienza a pesar en mí.
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Me encanta encontrar en un libro de notas la unidad de un espíritu y el desorden de un cerebro.
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Al escribir una frase no sabríamos prever lo que más tarde, al releerla, encontraríamos de ella al releerla.
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Este grave filósofo sabe bien que la vida es una despreciable farsa; pero este bufón no duda de encontrar en ella una grandiosa aventura.
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Quien mata a un hombre es un asesino. Quien mata a miles, un vencedor. Quien mata a todos, un dios.
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El que pone demasiado de su vida en su literatura, con frecuencia pone demasiado de su literatura en su vida.
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En política el vencedor es quien tiene razón
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Se llama matrimonio de conveniencia a un matrimonio entre personas que no se convienen en absoluto.
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Los hombres, las flores, la hierba, vuelven a encontrar periódicamente su brillo y su esplendor, su perfume y su juventud. Sólo el hombre muere un poco cada año.
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La botánica no es una ciencia; es el arte de desecar plantas entre hojas de papel secante y de insultarlas en griego y en latín.
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La Providencia es el nombre cristiano de bautismo para el azar
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En política y en amor el que vence es quien tiene razón.
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Siempre he visto que en amor el que huye es el que vence
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Intencionadamente o no, se confunden siempre los jueces con la justicia y los curas con Dios. Así se acostumbran los hombres a desconfiar de la justicia y de Dios