En primer lugar, encomiendo mi alma a Dios Todopoderoso, mi Creador, con la plena confianza de que todos mis pecados sean perdonados por los méritos y mediación de mi único Salvador Jesucristo.
Frases célebres sobre: encomien.
Hay un total de 13 freses célebres sobre "encomien" este sitio web.
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Asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo.
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Complementando la tarea que le fue asignada el 24 de enero de 1939, que consistía en encontrar una solución, mediante emigración y evacuación, al problema judío tan ventajosa como fuese posible, por la presente le encomiendo la tarea de realizar todos los
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Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.
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¡Oh, inmortal Poseidón, el del furioso tridente!, a ti me encomiendo en esta difícil empresa, propicia que este velero llegue a buen puerto. Permíteme llevar a cabo los designios de Afrodita, nacida de las olas. ¡Oh, Caliope, augusta entre las musas!, haz
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Si encomiendas a un hombre más de lo que puede buenamente hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que buenamente puede hacer, no lo hará.
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Yanquilandia es, en efecto, una república despreciable. Pueblo sin grandeza que se entrega a un centenar de banqueros y les encomienda la indicación de las rutas.
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No hay en el mundo reino que tenga tantos premios públicos, encomiendas, pensiones, beneficios y oficios; con distribuirlos bien y con orden, se podría ahorrar de tocar tanto en la hacienda real o en otros arbitrios
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Cuando quiero que un asunto no se resuelva lo encomiendo a un comité.
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Esa vocecita, esa figurita, esa pedigüeñería, esa bellaquería, esas chambonadas, esas metidas de pata... ¡Y ese tonito marica de cura que nos encomienda a Dios!
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Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer, lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada.
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Los hombres se alaban a sí mismos, cuando carecen de amigos que los encomien.
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Dios prefiere nuestra fidelidad en las cosas pequeñas que nos encomienda, mucho más que el ardor por las grandes que no dependen de nosotros