Las mujeres son peligrosas por las enfermedades que muchas de ellas comunican a los que obtienen sus favores.
Frases célebres sobre: enfer. [Página 20]
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Escribir un libro es una terrible, agotadora lucha, como un largo combate contra algunas enfermedades dolorosas.
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La naturaleza no está enferma de amor.
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La enfermedad es la mayor imperfección del hombre.
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La vida es una enfermedad, y la única diferencia entre un hombre y otro es la etapa de la enfermedad en que vive
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La enfermedad más peligrosa después del doctor, es el testamento: más han muerto porque hicieron testamento, que porque enfermaron.
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En sujetos enfermizos nunca los males huyen, sino anídanse
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Las esposas son nuestras amantes en la juventud, nuestras compañeras en la edad madura y nuestras enfermeras en la vejez.
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No soy tan fuerte que la luz resista de esta mujer, y no en los tenebrosos lugares me protejo, ni en la tarde: mas, con ojos enfermos y llorosos, mirarla es mi destino y mi conquista; y sé muy bien que voy tras lo que me arde.
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Las conductas, como las enfermedades, se contagian de unos a otros.
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Sigo vivo, sigo atento, y observando con el tiempo esta extraña enfermedad inclasificada que te afecta muy deprisa, que te quita la sonrisa, cuyo síntoma es que ya no importa nada.
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Pero cuando haya suprimido todo aquel dolor y sufrimiento que en los pacientes son los síntomas, no de su enfermedad, sino de la ausencia de los ya mencionados elementos esenciales para que se realice el proceso reparador de la Naturaleza, entonces sabrem
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Lo primero que recuerdo, y también lo último, es que quería trabajar como enfermera o, al menos, quería trabajar en la enseñanza, pero en la enseñanza de los delincuentes más que en la de los jóvenes. Sin embargo, yo no había recibido la educación necesar
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La ira altera la visión, envenena la sangre: es la causa de enfermedades y de decisiones que conducen al desastre.
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Muchos atraen la enfermedad y la tristeza cuando condenan a los otros... Aquello que el hombre desea para el prójimo, eso es lo que atrae para sí mismo.
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Los boomerangs del odio, del rencor y de la crítica se revuelven contra nosotros mismos llenos de enfermedad y dolor.
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Saludable es al enfermo la alegre cara del que le visita.
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De acuerdo, entonces, lo diré: Dante me hace enfermar
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Dios: una enfermedad de la que imaginamos estar curados porque nadie se muere de ella hoy en día.
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El trabajo previene y cura todas las enfermedades del alma; es el gran consolador, el gran médico