El orgullo interviene más aún que la bondad en nuestras represiones a quienes han cometido algún yerro, y les reprendemos más que para corregirles, para convencerles de que estamos exentos de él.
Frases célebres sobre: ent. [Página 1032]
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El interés habla toda suerte de lenguas y representa toda suerte de personajes, incluso el del desinteresado.
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Carecemos de fuerza suficiente para seguir toda nuestra razón.
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Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida luego de haber probado el gusto del amor.
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La filosofía triunfa con facilidad sobre las desventuras pasadas y futuras, pero las desventuras presentes triunfan sobre la filosofía.
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Es una prueba de poca amistad no darse cuenta del retraimiento de la de nuestros amigos.
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Cuando no se encuentra descanso en uno mismo, es inútil buscarlo en otra parte.
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Perdonamos fácilmente a nuestros amigos los defectos en que nada nos afectan.
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Si tuviésemos suficiente voluntad casi siempre tendríamos medios suficientes.
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La ausencia disminuye las pasiones mediocres y acrecienta las grandes, como el viento apaga las candelas y enardece el fuego
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La moderación de las personas felices se debe a la placidez que la buena fortuna da a su temperamento.
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Todos tenemos fortaleza suficiente para soportar los males ajenos.
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La fortaleza de los hombres juiciosos no es más que el arte de encerrar el propio desasosiego dentro del corazón.
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La filosofía triunfa fácilmente de los males pasados y de los males por venir,pero los males presentes triunfan sobre ella.
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Los celos se alimentan de dudas, y se convierten en furor o se extinguen apenas pasamos de la duda a la certidumbre.
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Parece como si la naturaleza, que tan sabiamente dispuso los órganos de nuestro cuerpo para hacernos felices, hubiera querido darnos también el orgullo para evitarnos el dolor de conocer nuestras imperfecciones.
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Existe en el corazón humano una generación perpetua de pasiones, de tal manera que la ruina de una coincide casi siempre con el advenimiento de otra.
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No desearíamos muchas cosas tan ardientemente si entendiéramos bien lo que deseamos.
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Antes de desear algo ardientemente conviene comprobar la felicidad que le alcanza a quien ya lo posee.
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Generalmente no se alaba sino para ser alabado.