De la misma manera que la fuerza del espíritu supera a la del cuerpo, los sufrimientos espirituales son más intensos que los corporales.
Frases célebres sobre: ent. [Página 1079]
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La renta es más segura que la economía: la economía es hija del orden y de la asiduidad
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No sentir la avidez de riquezas es una gran riqueza; no tener la manía de gastar es una renta
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La virtud encuentra su recompensa en sí misma.
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No preocuparse en absoluto de lo que la gente opina de uno mismo, no sólo es arrogancia, sino también desvergüenza
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Dejad que cada cual se entregue a la práctica de aquel oficio que conozca bien
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Superstición, aquella en la que se condensa un inane temor de los dioses; religión, aquella que se cimenta en un piadoso cultivo de la divinidad
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Ciertamente, la ignorancia de los males venideros nos es más útil que su conocimiento
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No hay ventaja alguna en conocer el futuro; al contrario, es doloroso atormentarse sin provecho
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El no ser codicioso es ser rico, y el no tener la manía de comprar es una renta
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Es una riqueza carecer de apetitos; y el no ser malgastador equivale a una renta
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El que no tiene en la vida otra cosa más agradable que la vida, puede pasarla virtuosamente
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En muchas cosas la mediocridad es excelente
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Instruirse; instruirse siempre. Este es el verdadero alimento del alma
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La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo eterno que rige el Universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.
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No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.
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Si las leyes fueran constituidas por los hombres, o por las sentencias de los jueces, serían derechos matar, robar, adulterar, etcétera.
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Si ha de hacerse la guerra, hágase únicamente con la mira de obtener la paz
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Podía verse el suave aliento húmedo, el aliento brillante y tranquilo que salía de las narinas trémulas extremadamente vivas y temblorosas de los caballos y yeguas en ciertas madrugadas frías.
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¿Quién habrá inventado la silla? Alguien con amor a sí mismo. Inventó, entonces, una mayor comodidad para su cuerpo. Después los siglos se sucedieron y nadie más prestó realmente atención a una silla, pues usarla es casi automático.