No hay un boom que no tenga su crisis subsiguiente, ni crisis sin boom previo
Frases célebres sobre: ent. [Página 1298]
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En la Bolsa una verdad a medias es una mentira completa
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¿Por qué le van bien las cosas al experto en inversiones con experiencia y consciente de su responsabilidad? Porque no tiene competencia
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No es necesario saberlo todo, sino entenderlo todo
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Es posible que en el dominio del destino, el hombre valga más por el ahondamiento de sus preguntas, que por sus respuestas
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La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
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No basta un gran amor para retener eternamente a la persona que se ama, si al mismo tiempo no llenamos su existencia de un rico contenido, incesantemente renovado
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La memoria es un gran artista: hace de la propia vida una obra de arte y un documento falso
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¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.
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Precisamente porque el destino es inmutable, la suerte depende de nosotros mismos
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Las ranas croaban en los estanques de los jardines tras de las paredes, los grillos anunciaban el calor del día siguiente. El olor a rosas ganó la batalla de los olores.
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Era inevitable. No podía eliminar mi diario cuando alcanzaba el clímax de mi vida, en el preciso momento en que más lo necesitaba para conservar mi sinceridad, por grande que fuera mi crimen.
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La mujer obedece ciegamente al que se apodera de sus sentidos.
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Los católicos masacraron a los reformados ; los reformados masacraron a los católicos: en eso consistieron los primeros progresos de la libertad de pensamiento.
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Observamos que en Francia, casi siempre, los críticos musicales son sordos y los críticos de arte ciegos. Eso les permite el recogimiento que necesitan las ideas estéticas.
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La Mente gobierna todas las cosas que tienen vida, tanto las más grandes como las más pequeñas.
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La moral descansa naturalmente en el sentimiento.
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La vejez conduce a una tranquilidad indiferente que asegura la paz interior y exterior.
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Afortunadamente, no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos.
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No se ama verdaderamente sino cuando se ama sin razón