Los médicos no están para curar, sino para recetar y cobrar; curarse o no es cuenta del enfermo.
Frases célebres sobre: ent. [Página 862]
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Pues son gentes aquellas que, con alma sometida al interés, hacen de la devoción oficio y granjerías, queriendo comprar créditos y dignidades a costa de mucho bajar de ojos y mucho afectado fervor.
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¡Oh perfecta criatura! No he podido veros sin admirar en vos al autor de la naturaleza y sentir mi corazón herido de ardiente amor hacia la más bella de las imágenes en que él se ha pintado.
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El papel de hombre de bien es el más fácil de representar
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Más vale morir dentro de las reglas que escapar a la muerte contra las reglas
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Debe ser hermoso, no se entiende nada
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No hay nada tan conmovedor como un enamorado que se llega a las puertas de la amada y cuenta sus penas a los goznes y a los cerrojos.
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La tristeza es una enfermedad en la que cada paciente debe tratarse a sí mismo
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Somos más sociables y nos hacemos estimar más por vuestro corazón que por nuestro talento
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La mujer es como la hiedra, que crece en todo su esplendor mientras se enrosca al árbol, pero no vale para nada cuando se la separa de él
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Hay que instruir a la juventud riendo, reprender sus defectos con dulzura y no atemorizarla con el nombre de la virtud
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Si poseyeseis cien bellas cualidades, la gente os miraría por el lado menos favorable.
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Vivir sin amar no es, propiamente, vivir
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A la mayoría de las personas prefiero darles la razón rápidamente antes que escucharlas.
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Parece que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás: Es una nueva vida que adquirimos y nos resulta preciosa.
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Cuando los hombres prometen a una mujer que la amarán siempre suponen a su vez que ellas les promenten ser siempre amables; si ella falta a su palabra, ellos no se creen obligados por la suya.
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Normalmente, aquellos que poseen un gran talento, son ingenuos.
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Nosotros los hombres alardeamos de ser más malos de lo que realmente somos.
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Para hacer grandes cosas no hace falta ser un gran genio, no se ha de estar por encima de los hombres, sino entre ellos.
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Yo no me encuentro a mí mismo donde me busco. Me encuentro por sorpresa cuando menos lo espero.