Mucho más lo creería si os viera hacer frente a alevosos ataques; la virtud de aquella esposa que no corre nunca el riesgo de ser seducida no es la que sale mejor parada, sino la de esa otra que tan segura se siente de sí misma que, sin temor alguno, se e
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No hay cosa más mediocre en el mundo que la posesión de una mujer, amigo mío; quien ha tenido una, ha tenido ciento: la única forma de alejar la monotonía de esos triunfos insípidos, es deberlos sólo a la astucia y únicamente sobre los restos de un tropel
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El público, que no tiene tiempo de estudiar profundamente a las personas, juzga siempre por las apariencias. Y no es difícil lograr que éstas os favorezcan. Satisfaced, pues, a la gente, a fin de que os ayuden cuando lo necesitéis.
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¡El honor! ¡Cómo es posible que otra persona pueda disponer de nuestro honor! ¿No será acaso esto del honor un medio que los hombres hayan empleado para encadenar a las mujeres más fuertemente a ellos?
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El crimen es mi elemento, no viviría más que para volver a sumirme en él.
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¡Gran Dios!, así es como han mancillado durante más de doscientos años tus altares; así es como seres razonables han creído deber honrarte; rociando tu templo con la sangre de tus criaturas, mancillándolo con horrores e infamias, con ferocidades dignas de
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¿Creéis que hay gran diferencia entre un banquero de una mesa de juego robándoos en el Palais-Royal, o Matasiete pidiéndoos la bolsa en el bosque de Bolonia? Es lo mismo, señora; y la única distancia real que puede establecerse entre uno y otro, es que el
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Si la naturaleza ha creado al hombre y a la mujer desnudos, es imposible que éstos sientan aversión entre sí o tengan vergüenza de aparecer uno ante el otro desnudos.
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Si los desgraciados son virtuosos, no seamos tan ingenuos de querer tener sus sentimientos.
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La falsa virtud que llamamos castidad es seguramente el más ridículo de todos los prejuicios.
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¿Remordimientos? Esos impulsos, ¿son conocidos acaso por un corazón como el mío? Hace mucho tiempo que el hábito del mal los apagó en mi alma endurecida.
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Es tan injusto poseer exclusivamente a una mujer como poseer esclavos.
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¿Para qué serviría arrepentirse de una acción, de la naturaleza que ésta fuere, si nos ha producido una satisfacción y que no tiene ninguna consecuencia desagradable?
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El que se entrega al mal por el mal mismo no actúa por debilidad, sino por fuerza; y de ese modo no lamenta por la mañana los excesos cometidos la noche anterior, sino que se felicita por haberlos cometido. En esta dirección se halla la felicidad, no cabe
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Estoy de acuerdo con que no comprendemos la relación, la sucesión y la progresión de todas las causas; pero la ignorancia de algo no es jamás motivo suficiente para creer o determinar otro algo.
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Lancémonos a este mundo perverso, en el que los que engañan más son siempre los que triunfan; que ningún obstáculo me cohíba. Puesto que la sociedad únicamente está compuesta de cándidos y bribones, formemos parte de éstos: es más alagador engañar al prój
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No perded de vista jamás que no es la falta lo que pierde a una mujer, sino el escándalo, y que diez millones de crímenes ignorados son menos peligrosos que el más leve tropiezo que salta a los ojos de la gente.
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Solamente de nosostros depende nuestra felicidad; ésta no depende sino de nuestra conciencia, y puede ser que un poco de nuestras opiniones, sobre las cuales sólo deben actuar las más seguras inspiraciones de la conciencia.
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... un infierno habitado por los de nuestra misma especie, a pesar de todas las torturas, es mucho más deseable que un cielo ocupado por las criaturas monótonas a quienes se nos presenta como modelo de virtud.
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¿Por qué se quejan de su suerte cuando la puedes cambiar tan fácilmente?