La indignación moral no es más que envidia con aureola.
Frases célebres sobre: envidia. [Página 10]
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El pueblo anhela oro y distinciones, y se sentiría timado si los tuviera. Entre los grandes también se ha puesto de moda envidiar al campesino su agua de manantial y su jergón de paja, y más de uno se sentiría asimismo timado si llegara a verse en ese est
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Virtud envidiada es dos veces virtud.
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La envidia va tan flaca y amarilla porque muerde y no come.
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La envidia es el gusano roedor del mérito y de la gloria.
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La muerte abre la puerta a la buena reputación y extingue la envidia.
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Casi siempre los celos se relacionan con la envidia. Pero la diferencia básica es que se siente envidia de lo que uno no tiene y celos de lo que uno tiene
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La envidia es el más sociable de los vicios. Proviene de nuestro carácter de animales gregarios
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La envidia es la raíz de los grandes males de la sociedad
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La vanidad puede estar unida con un bien natural, pero la envidia supone siempre perversidad en el corazón.
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Orgullo, Envidia, Avaricia, éstas son las chispas que han prendido el fuego en el corazón de los hombres
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Hasta que hayas muerto no esperes alabanzas limpias de envidia.
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El saber es algo; el genio más; hacer el bien es más que los dos y la única superioridad que no crea envidia.
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... el vicio clerical por excelencia es la envidia, acompañada por la vanidad y la calumnia.
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La envidia requiere un contexto en el que los dos actores de la interacción ocupan posiciones asimétricas.
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La envidia es una conducta -si es posible expresarse así en cualquier caso se entiende lo que se quiere decir: un tipo de comportamiento, el comportamiento envidioso- pero que deviene una forma de vida, la del envidioso.
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Es más difícil no envidiar a un amigo feliz que ser generoso para con un amigo en desgracia
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Todo el que no quiere ver sus pecados, se los echa a la espalda, y los pecados ajenos los pone muy a la vista; no por diligencia, sino por envidia; no para remediarlos, sino para acusarlos; pero de sí mismo se olvida.
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Los animales desconocen la envidia, los hombres la sinceridad.
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Cruel es la ira, e impetuoso el furor; mas, ¿quién parará delante de la envidia?