Se encuentran medios para sanar la locura, pero no se encuentran para enderezar una mente retorcida.
Frases célebres sobre: ere. [Página 286]
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El interés habla toda suerte de lenguas y representa toda suerte de personajes, incluso el del desinteresado.
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Lo que hace que la mayoría de las mujeres sean tan poco sensibles a la amistad es que la encuentran insípida luego de haber probado el gusto del amor.
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Esa clemencia, de la que se hace una virtud, a veces se practica por vanidad, otras por pereza, a menudo por miedo, y casi siempre por esas tres razones juntas.
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Pocos son los que conocen la muerte; es algo que no suele aceptarse por decisión propia, sino por estolidez y por costumbre, y la mayoría de los hombres mueren porque no hay remedio para la muerte.
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El hombre prefiere hablar mal de sí mismo que no decir nada.
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Virtudes y vicios los mueven intereses.
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Si se examinan bien los diversos efectos del tedio, se descubrirá que éste nos hace faltar a más deberes que el interés.
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Mientras más se quiere a una mujer, más cerca se está de odiarla.
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La mayoría de las mujeres no lloran tanto la muerte de sus amantes por haberlos querido como por parecer más dignas de ser amadas.
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Las mujeres más virtuosas son como los tesoros ocultos: están a salvo mientras nadie los busca.
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Las mujeres que aman perdonan más fácilmente las grandes indiscreciones que las pequeñas infidelidades.
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La vejez es un tirano que prohibe, bajo pena de muerte, todos los placeres de la juventud.
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Una amistad reanudada requiere más cuidados que la que nunca se ha roto
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La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados
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Los celos nacen del amor, pero no mueren con éste.
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La gratitud es como la buena fe de los mercaderes, que sostiene el comercio; y si pagamos, no es porque sea justo saldar nuestras cuentas, sino para encontrar más fácilmente gentes que nos presten.
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Querer conservar la salud siguiendo un régimen demasiado riguroso es una enfermedad irritante.
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La virtud de las mujeres se reduce muchas veces al amor por su reputación y su tranquilidad.
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No hay más que una clase de buen humor; pero hay mil copias diferentes.