Te has dado cuenta que esto de amar es más complicado que dar regalos y besos
Frases célebres sobre: esos. [Página 23]
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El Amor Materno: No, esta de hecho de besos, de miradas, de caricias. Cada beso que se da añade en él un fulgor de luna o de sol.
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Varios sucesos de la misma índole terminaron por avivar la naturaleza fiera de los irlandeses, que atacaron a los invasores. Algunos murieron, pero en su mayor parte escaparon gracias a acciones rápidas y ordenadas.
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Los días, que en un matrimonio por conveniencia sólo traen consigo espinas, hubieran dejado que se abrieran rosas de primavera. Cómo hubiese recogido esos días que ahora aborrezco.
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No hay cosa más mediocre en el mundo que la posesión de una mujer, amigo mío; quien ha tenido una, ha tenido ciento: la única forma de alejar la monotonía de esos triunfos insípidos, es deberlos sólo a la astucia y únicamente sobre los restos de un tropel
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¿Remordimientos? Esos impulsos, ¿son conocidos acaso por un corazón como el mío? Hace mucho tiempo que el hábito del mal los apagó en mi alma endurecida.
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El que se entrega al mal por el mal mismo no actúa por debilidad, sino por fuerza; y de ese modo no lamenta por la mañana los excesos cometidos la noche anterior, sino que se felicita por haberlos cometido. En esta dirección se halla la felicidad, no cabe
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Esos colonos presidentes son auténticos rebanadores de cabezas; cortan una nuca con la misma facilidad que una corneja arroja nueces, sea justo o no sea justo, no se paran en mientes; el rigorismo lleva, como la propia Themis, una venda sobre los ojos pue
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No conoceríamos esos crímenes que son producto de monstruosos abusos, porque es la ley la que engendra los crímenes, y no existiendo leyes no habría crímenes.
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La conciencia, amigo, es uno de esos bastones que todo el mundo coge para apalear a su vecino, pero que nunca nadie hace servir para sí mismo.
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Las puertas de vuestra prisión están abiertas. Mi padre y sus criados se han ausentado, pero pueden regresar pronto. ¡Poneos a salvo y que los ángeles del cielo os guíen! ¡Sin duda vos sois uno de esos ángeles!
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Avanzaba sin hacer ruido, en la medida que su impaciencia se lo permitía, aunque se detenía a menudo y aguzaba el oído para saber si la seguían. En uno de esos momentos pensó oír un suspiro. La sacudió un temblor y retrocedió unos pocos pasos. Creyó oír a
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Para saber hasta donde llega la crueldad de esos encantadores seres que nuestras pasiones enaltecen tanto, es necesario ver a las mujeres entre ellas
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¿Oyes el compás? Es el corazón. Ya verás qué dulces son las horas del regreso, ya verás qué dulces los reproches y los besos. Ya verás, amor, qué felices horas al compás del corazón.
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Recuerdo que entonces reías si yo te leía mi verso mejor y ahora, capricho del tiempo, leyendo esos versos ¡lloramos los dos!
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Los procesos de la percepción nos son inaccesibles; sólo tenemos conciencia de los productos de esos procesos, y, desde luego, en esos productos los que necesitamos.
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Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.
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Las estrellas hacen guardia sobre los besos.
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Dios me hizo rey y el destino, que está en las manos de Dios, me envió a ese país: no soy más responsable, pues, de la muerte de esos sarracenos que ellos de mi nacimiento.
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Mi rostro no es su rostro sino, acaso, la sombra, la mezcla de esos rostros.