Estudiar equivale a pulir la piedra. A fuerza de cultivarla, se purifica el espíritu.
Frases célebres sobre: esp. [Página 316]
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El sabio comienza por hacer lo que quiere enseñar y después enseña.
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Desconfía de aquellos que no han considerado nunca el suicidio. Van haciendo paso a paso el camino, cegándose al abismo que siempre acosa al hombre. Entran en la matemática rueda de la materia. Se hacen invulnerables a la desesperación. Cuentan incluso, f
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El hombre que al llegar a los cuarenta no se ha dado a conocer no es digno de que se le mire con respeto.
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Compórtate con amabilidad, pero no esperes gratitud.
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El corazón de un sabio es como un espejo; refleja cada objeto sin empañarse.
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Si no se respeta lo sagrado, no se tiene nada en que fijar la conducta.
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Después de Liszt, todos los otros virtuosos parecen insignificantes, incluso Thalberg.
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La esclavitud es la sujeción de un espíritu débil y cobarde que no es dueño de su voluntad.
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La filosofía es el cultivo de las facultades mentales. Desarraiga nuestros vicios y prepara el espíritu para recibir la semilla adecuada.
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Nada prueba mejor un carácter estrecho y ruin que el amor al dinero, y nada es más noble y excelso que despreciarlo si no se tiene, y emplearlo cuando se tiene, en forma benéfica y generosa.
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Casi siempre. a las acciones de los malvados las persigue primeramente la sospecha, luego el rumor y la voz pública, la acusación después y, finalmente, la justicia
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Esperemos lo que deseamos, pero soportemos lo que acontezca.
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Huye del fugitivo, del que no toca tierra con sus plantas, y mírate en el rostro de las horas despiadada.
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Esperaré paciente, acechando, como un perro, el momento. O me iré por la selva de tus versos abriéndome camino lentamente por ocultos senderos, por pequeños resquicios que has dejado entreabiertos.
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El primer vínculo de la sociedad es el matrimonio; el siguiente, los hijos, y después, la familia.
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Una vida feliz consiste en tener tranquilidad de espíritu.
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Como un campo, aunque sea fértil, no puede dar frutos si no se cultiva, así le sucede a nuestro espíritu sin el estudio
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La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.
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La cara es el espejo del alma, y los ojos son sus intérpretes.