Sólo mucho después iba a comprender que estar también es dar.
Frases célebres sobre: esp. [Página 317]
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Son tan insensatos los hombres que una violencia respetada acaba por parecerles un derecho.
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La muchedumbre es juez despreciable
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Las ciencias y las letras son el alimento de la juventud y el recreo de la vejez; ellas nos dan esplendor en la prosperidad y son un recurso y un consuelo en la desgracia.
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Sin la esperanza de la inmortalidad, nadie afrontaría la muerte por su patria.
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De la misma manera que la fuerza del espíritu supera a la del cuerpo, los sufrimientos espirituales son más intensos que los corporales.
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El rostro es el espejo del alma, y los ojos, sus delatores
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¿Quién habrá inventado la silla? Alguien con amor a sí mismo. Inventó, entonces, una mayor comodidad para su cuerpo. Después los siglos se sucedieron y nadie más prestó realmente atención a una silla, pues usarla es casi automático.
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¿Donde estuviste de noche? Nadie lo sabe. No intentes responder, por amor de Dios. No quiero saber la respuesta. Adiós.
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Qué pena que sólo sé escribir cuando la cosa viene espontáneamente. Así quedo a merced del tiempo. Y, entre un escribir verdadero y otro, pueden pasar años.
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La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.
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El espíritu recto se regocija con el bien y sufre con el mal.
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Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espada la magia: es allí a donde voy.
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Escribo sin la esperanza de cambiar nada. No cambiar nada... Porque en el fondo no estamos tratando de cambiar las cosas. Estamos queriendo florecer...
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Un humanismo bien ordenado no comienza por sí mismo, sino que coloca el mundo delante de la vida, la vida delante del hombre, el respeto por los demás delante del amor propio.
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El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, es el que formula las preguntas verdaderas.
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La desesperación es muchas veces el origen de grandes proezas
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La cultura del espíritu suaviza el carácter, reforma las costumbres.
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La ciencia sola no es capaz de responder todas las preguntas y, pese a su desarrollo, jamás lo será.
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El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales.