No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si me hacés quedar mejor que los demás, alguien va a sufrir; y si me hacés lucir peor que los demás, seré yo quien sufra
Frases célebres sobre: esp. [Página 357]
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No me grites. Te respeto menos cuando lo hacés, y me enseñás a gritar a mí también, y yo no quiero perder el respeto por ninguno de los dos
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La libertad es ser quien yo soy no quien esperan que sea
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No da abundancia la abstinencia al vaso, ni divide la sed como quisiera. Hora que, para ser, otra hora espera, no existe más cuando agotó su paso.
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El lenguaje es sabor que entrega al labio la entraña abierta a un gusto extraño y sabio: despierta en la garganta; su espíritu aun espeso al aire brota y en la líquida masa donde flota siente el espacio y canta.
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El reloj, en mi muñeca, dice que son las cinco de la tarde. La hora de los adioses, la hora en que la misma tarde agita nubecillas en despedida
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Muere un amor en mitad de la esperanza y un silencio sepulta su cadáver de pájaro
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Y más que cualquier dios, es creadora la esperanza del hombre
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Porque a mí me podrían arrancar el recuerdo como un brazo, pero no la esperanza que es de hueso y cuando me la arranquen dejaré de ser esto que te estrecha las manos
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Dios cuando reza se mira al espejo.
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No hago absolutamente nada para que se monten sus obras... De hecho, una vez que las escribo me olvido de ellas. En fin, son situaciones a las que no les doy importancia, sólo corresponden al azar.
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No vengo del lenguaje. No soy un escritor. Sin un grupo detrás no puedo escribir ni una línea. Soy un arquitecto que ve las palabras en el espacio.
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Cada ausencia es la esperanza de un nuevo nacimiento.
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Hay en España una escasa curiosidad intelectual, mucha indiferencia. Lo conocido se acepta y explora, pero se ignora lo otro
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Los diálogos son admirables, tanto como los personajes que acompañan al protagonista, y las situaciones y sensaciones que se suceden son tan francas y espontáneas que cuesta abandonarlas y dejar de vivir en el genuino mundo de Fernández. Revista Ñ.
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Somos esclavos de nuestra irresponsabilidad y víctimas de nuestra responsabilidad.
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Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.
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La esperanza es el flujo de la vida. Cuando no hay lugar para la esperanza, es cuando surge la muerte
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Hay cuatro preguntas de valor en la vida: ¿qué es sagrado? ¿de qué está hecho el espíritu? ¿por qué vale la pena vivir? ¿y por qué vale la pena morir? la respuesta a cada una es la misma. sólo amor
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Todos somos diferentes, pero hay una especie de temor en la sociedad a serlo. Nadie quiere que lo tachen de loco, pirado, raro o de cualquier otra cosa, así que escondemos nuestra individualidad.