Los más grandes hombres están siempre ligados a su siglo por alguna flaqueza.
Frases célebres sobre: est. [Página 1046]
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Siempre resta a cada uno suficiente fuerza para alcanzar aquello de que está convencido.
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El público siempre está equivocado en el detalle, pero nunca en el conjunto.
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No existe ningún signo externo de la cortesía que no tenga un profundo fundamento moral. La verdadera educación sería la que manifestara al mismo tiempo ese signo y su fundamento.
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Se ha pretendido que el mundo esté regido por números; todo lo que yo sé sobre esto es que los números dicen si un país está bien o mal gobernado.
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Se dice que no hay hombre grande para su ayuda de cámara. Eso es porque el gran hombre sólo puede ser reconocido por otro gran hombre, y el ayuda de cámara seguramente sólo sabrá estimar a sus iguales.
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Variación sin distracción sería el mejor tema para la enseñanza y para la vida, si este noble equilibrio fuera tan fácil de obtener.
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Todas las sectas me parecen estar acertadas en sus afirmaciones, y equivocadas en sus negaciones.
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Sed pródigos, muy pródigos; si queréis lograr vuestro objetivo, procurad interesar a los hombres, ya que es dificil contentarlos.
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En la contención es donde primero se muestra el Maestro.
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Se toma a cada uno en el mundo por lo que da de sí; pero debe dar algo. Se soporta mejor a los molestos e importunos que a los hombres insignificantes.
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El día afortunado es como un día de cosecha; en cuanto el trigo está en sazón, hay que apresurarse a recogerlo.
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La vida y el destino del hombre dependen de un momento y el acierto no es deliberar mucho tiempo, la decisión es cuestión de un instante y se expone uno a embotar el tacto del sentimiento al entregarse a consideraciones que sobran.
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Verdaderamante, las chicas tienen no poco interés en que uno sea devoto y sencillo a la vieja usanza. Si a esto se allana, piensan ellas, también nos obedecerá de igual modo a nosotras.
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Por grande que sea, llena de esto tu corazón, y cuando, penetrada de tal sentimiento, seas feliz, nómbralo entonces como quieras, llámale Felicidad, Corazón, Amor, Dios. Para ello no tengo nombre; el sentimiento es todo. El nombre no es más que ruido y hu
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Amor mío, ¿quién osaría decir: Creo en Dios ? Puedes preguntar a sacerdotes y sabios, y su respuesta no parecerá sino una burla dirigida al preguntador.
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Lo que no habéis heredado de vuestros padres, volverlo a ganar a pulso o no será vuestro.
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Beneficiadme con vuestra convicciones, si es que las tenéis; pero guardaros vuestras dudas, pues me bastan las mías.
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No nos hacemos libres por negarnos a aceptar nada superior a nosostros, sino por aceptar lo que está realmente por encima de nostros.
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¡También las reglas destruyen el verdadero sentimiento de la naturaleza y la auténtica expresión!