¿Quién los ve andar por la ciudad si todos están ciegos?
Frases célebres sobre: est. [Página 664]
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Ya están vestidos, ya se van por la calle. Y es sólo entonces cuando están muertos, cuando están vestidos, que la ciudad los recupera hipócrita y les impone los deberes cotidianos
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Para qué volver sobre el hecho sabido de que cuanto más se parece un libro a una pipa de opio más satisfecho queda el chino que lo fuma, dispuesto a lo sumo a discutir la calidad del opio pero no sus efectos letárgicos
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Hacés mal en ilusionarte, yo estoy lejos de todo. Tan lejos que me da asco.
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No nos vimos nunca pero no importaba, mi hermano despierto mientras yo dormía, mi hermano mostrándome detrás de la noche su estrella elegida
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Ven a domir conmigo esta noche. No haremos el amor; él nos hará.
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Vanidad de creer que comprendemos las obras del tiempo: él entierra sus muertos y guarda las llaves. Sólo en sueños, en la poesía, en el juego -encender una vela, andar con ella por el corredor- nos asomamos a veces a lo que fuimos antes de ser esto que v
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Los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo
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Lo sincero, lo real, lo espontáneo, es siempre lo siempre; porque en el fondo del diamante está la noche del carbón.
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Y como una pastora, en piadoso desvelo, con sus ojos de bruma, de una dulce pereza, el alba mira en éxtasis las estrellas del cielo.
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Deje su indócil rareza tu numen desolador, que en el drama inmolador de nuestros mudos abrazos yo te abriré con mis brazos un paréntesis de amor.
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La filosofía no es ya capaz de dar una respuesta de validez general acerca del sentido de la vida
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Estoy sorprendido, la verdad, por la línea de actuación que la Administración estadounidense ha adoptado hoy en el mundo
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La vida no podía ser esa cosa que se nos imponía y que uno asumía como un arriendo, sin protestar. Pero ¿qué podía ser?. Debía haber una contraseña, algo que permitiera quebrar la barrera de la rutina y la indolencia y acceder al fin al conocimiento, a la
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Una casa: ya sé que se deja, se destruye, se pierde, se vende, se abandona. Pero al niño hay que dársela porque no olvidará nada de ella, nada será desperdiciado, su memoria conservará el color de sus muros, el aire de sus ventanas, las manchas del cielo
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Nada me impresiona más que los hombres que lloran -dice luder-. Nuestra cobardía nos ha hecho considerar el llanto como cosa de mujercitas. Cuando solo lloran los valientes: por ejemplo, los héroes de Homero.
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Los poetas son como los proverbios: siempre se encuentra uno que está en contradicción con el otro.
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El trazado del ferrocarril obedecía los caprichos de la sierra, yendo unas veces adherido a las faldas de la montaña, otras suspendido sobre los precipicios, evitando los ángulos bruscos por medio de curvas atrevidas, penetrando en gargantas estrechas,
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Un inglés no bromea jamás cuando se trata de una cosa tan importante como una apuesta.
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Yo espero que Estados Unidos abandone su actual unilateralismo y pase a reintegrarse al multilateralismo internacional