Todos los vicios, con tal de que estén de moda, pasan por virtudes.
Frases célebres sobre: est. [Página 667]
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Como os explicaba, vuestro escrúpulo es fácil de destruir. Aquí estáis segura de un pleno secreto y el mal no consiste nunca sino en el escándalo que promueve. Sí; el escándalo del mundo es lo que produce la ofensa, y no es pecar, pecar a calladas.
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Somos más sociables y nos hacemos estimar más por vuestro corazón que por nuestro talento
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¡Qué delicia tener un marido por la noche a nuestro lado! Aunque no sea más que por el placer de tener alguien que te salude y te diga ¡Jesús!, cuando estornudas
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Quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso.
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Nosotros no participamos de la gloria de nuestros antepasados, sino cuando nos esforzamos en parecérnosles
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En el derecho público el acto de justicia más severo es la guerra, porque puede tener por efecto la destrucción de la sociedad.
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Cuando nacen las sociedades, los jefes de un Estado son los que dan a éste su carácter especial. Después, este carácter especial es el que forma a los jefes de Estado.
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El lujo está siempre en proporción con el desnivel de las fortunas.
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Los países no están cultivados en razón de su fertilidad, sino en razón de su libertad.
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Estoy enamorado de la amistad
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Hay que estudiar mucho para saber poco.
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Parece que nuestra vida aumenta cuando podemos ponerla en la memoria de los demás: Es una nueva vida que adquirimos y nos resulta preciosa.
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Para hacer grandes cosas no hace falta ser un gran genio, no se ha de estar por encima de los hombres, sino entre ellos.
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El gobierno debería establecerse de modo que ningún hombre pueda temer a otro.
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Máxima admirable: no hablar de las cosas hasta después de que estén hechas.
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He observado muchas veces que para prosperar en este mundo hay que tener aire de tonto, pero sin serlo.
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El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura.
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La adversidad es nuestra madre; la prosperidad sólo es nuestra madrastra.
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Cuando en un gobierno, al hablarse de cosa pública, cada uno dice ¿Qué me importa?, la cosa pública está perdida