Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.
Frases célebres sobre: est. [Página 824]
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Voy a tomar un baño antes de salir y me perfumaré con un perfume que es un secreto mío. Sólo digo una cosa de él: es agreste y un poco áspero, con una dulzura escondida. Él es.
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¿Quién habrá inventado la silla? Alguien con amor a sí mismo. Inventó, entonces, una mayor comodidad para su cuerpo. Después los siglos se sucedieron y nadie más prestó realmente atención a una silla, pues usarla es casi automático.
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Hasta que la frágil luminosidad de la madrugada los revelaba. Estaban separados, de pie sobre la colina. Exhaustos, frescos. Habían pasado a través de la oscuridad por el misterio de la naturaleza de los seres.
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El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me a
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Yo le dije que sí, que la cintura tiene que verse apretada. Pero estaba atónita. Atónita en mi vestido nuevo.
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¿Donde estuviste de noche? Nadie lo sabe. No intentes responder, por amor de Dios. No quiero saber la respuesta. Adiós.
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Y estaban los dientes, también: casi se podían contar millares de dientes dentro de la raya de la boca, y cada pedacito menor que el otro, y más blanco.
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La ciencia aumenta nuestro poder de manera proporcional, ya que disminuye nuestro orgullo.
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La estabilidad del medio interno es una primera condición para la libertad y la independencia de determinados órganos de la vida en relación con el medio ambiente que les rodea.
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Allí estaba una mujer que la golosina del más fino sueño jamás pudiera imaginar.
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Ella mira el mar, es lo que puede hacer. Y su mirada está limitada por la línea del horizonte, es decir, por su incapacidad humana de ver la curvatura de la Tierra.
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¿Qué otro regalo más grande y mejor se le puede ofrecer a la República que la educación de nuestros jóvenes?
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La pérdida de nuestras fuerzas es debida más bien a los vicios de la juventud, que a los estragos de los años.
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La vida de los muertos está en la memoria de los vivos.
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Los apetitos del estómago y del paladar, lejos de disminuir a medida que los hombres envejecen, van en aumento con la edad.
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Los deseos del joven muestran las virtudes futuras del hombre.
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Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.
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El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, me parece más culpable que el que lo corrompe con dinero.
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Hay que comer y beber con tal moderación, que nuestras fuerzas se restauren y no se recarguen.