Estaba preparado para afrontar la pena de muerte. Para estar realmente preparado para algo es necesario esperarlo de verdad. No es posible estar preparado para algo creyendo en secreto que no ocurrirá. Todos estábamos mentalizados, no porque fuéramos espe
Frases célebres sobre: estábamos. [Página 3]
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Nuestro mejor trabajo nunca fue grabado. Estábamos hechos para el escenario, y lo que lográbamos en los bares de Liverpool y Hamburgo era fantástico. Tocábamos rock directo y nadie podía superarnos en Inglaterra.
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Estábamos todos en este barco que fueron los sesenta, nuestra generación, un barco que iba a descubrir el Nuevo Mundo. Y los Beatles viajaban la cofa.
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Por entonces desayunábamos con marihuana. No se podía hablar con nosotros. Estábamos todo el día con los ojos brillantes, partiéndonos de risa
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Como recuerdo en vez de la existencia, estábamos los dos o desdoblábamos los dos el gesto puro de caricia, también la nitidez del habla en un recodo marginal o cielo raso que caía como granizo.
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De aquella unión en la que estábamos despierto mi cuerpo solo de mujer su movimiento y la cabeza en un despliegue de costados el ave negra que vendrá no he sido.
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Lo cogí, sí, y es fácil imaginar con qué pasión; pero al cabo de un minuto comencé a darme cuenta de lo que en realidad tenía entre mis brazos. Estábamos solos, el día era apacible, y su pequeño corazón, desposeído, había dejado de latir.
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Nosotros no estábamos corriendo contra Kimi Räikkönen, nosotros estábamos corriendo básicamente contra Fernando Alonso.
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Ahora que ya estábamos seguros de que el dinero no da la felicidad, descubrimos que la macroeconomía sí.
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Estábamos juntos, el después lo he olvidado.
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Sin embargo, todos estos incidentes exteriores carecían por completo de importancia en comparación con el único hecho significativo ...: estábamos encerrados.
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Supe entonces, con humildad, con perplejidad, en un arranque de mexicanidad absoluta, que estábamos gobernados por el azar y que en esa tormenta todos nos ahogaríamos, y supe que solo los más astutos, no yo ciertamente, iban a mantenerse a flote un poco m
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Estábamos tan pobres, con un débil capital de un millón de yenes, y éramos muy conscientes de que corríamos un riesgo inmenso
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¡Estábamos bien! Unidos: mi madre, mis hermanos, mi padre... me pegaba pero... él mandaba. Era un hombre fuerte, alto, sólido, guerrero. Pero debo decir que años después cuando estaba en Nueva York, habría preferido un bofetón de mi padre a esa soledad
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Si en este mundo no hubiera desgracia, podríamos pensar que estábamos en el paraíso.
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Íbamos a ninguna parte, es cierto, y estábamos perdidos: no importaba