La naturaleza nos ha dotado con un incansable deseo de ver la verdad en nuestras mentes.
Frases célebres sobre: estr. [Página 197]
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No hay nada hecho por la mano del hombre que tarde o temprano el tiempo no destruya.
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Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir la moral
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Cuanto más altos estamos, más debemos bajarnos hacia nuestros inferiores.
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La ciencia aumenta nuestro poder de manera proporcional, ya que disminuye nuestro orgullo.
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¿Qué otro regalo más grande y mejor se le puede ofrecer a la República que la educación de nuestros jóvenes?
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La pérdida de nuestras fuerzas es debida más bien a los vicios de la juventud, que a los estragos de los años.
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Los deseos del joven muestran las virtudes futuras del hombre.
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Hay que comer y beber con tal moderación, que nuestras fuerzas se restauren y no se recarguen.
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¿Hasta cuándo, Catilina, vas a abusar de nuestra paciencia?
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La belleza debe apelar a los sentidos, nos debe proporcionar un goce inmediato, nos debe impresionar e insinuar sin ningún esfuerzo de nuestra parte.
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La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.
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Que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje
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La vida social consiste en destruir lo que le da su aroma.
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Nuestro sistema es la medida del absurdo, ya que tratamos al delincuente a la vez como un chico, de modo de tener derecho a castigarlo, y como un adulto, para poder negarle consuelo.
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Una prueba de amistad nos la da el que soporta nuestros consejos.
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El misterio del contrasentido de la conducta de nuestro pueblo, aún de los gobernantes, reside en la ignorancia de las masas que las hace indiferentes a cuestiones vitales.
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Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con l
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La felicidad es uno de los derechos básicos de los seres humanos. Es la motivación que dirige la mayoría de nuestras acciones, y es una fuente de placer personal cuando se logra.
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Estrategia es política. Los pueblos han de vivir criticándose, porque la crítica es la salud; pero con un solo pecho y una sola mente. ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos!