Las reglas del juego han cambiado: han llegado las descargas en Internet de la forma más intensa que podíamos imaginar, cada vez hay menos tiendas donde exhibir nuestros productos, también hay problemas de promoción, exhibición...
Frases célebres sobre: estr. [Página 237]
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La única fidelidad se la debemos al cuerpo que habita nuestros deseos
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¿Cómo podría la misma gente haber construido tales iglesias y haber destruido tantas de ellas en un arranque de furia ciega?
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La Universidad, señores, no sería digna de ocupar un lugar en nuestras instituciones sociales, si el cultivo de las ciencias y de las letras pudiese mirarse como peligroso bajo un punto de vista moral, o bajo un punto de vista político
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He visto cómo han caído civilizaciones enteras de las que sólo han quedado pequeñas muestras. Y he llegado a la conclusión de que nada que hagamos los humanos tiene importancia.
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Toda esa gente, ahora y aquí, pedimos políticos a la altura de las circunstancias que negocien nuestro futuro con sentido común y profesionalidad.
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El talento no se destruye, se transforma y sobrevive a los artistas.
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Todos los músicos que componemos nuestras propias canciones conocemos la desesperación
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Mentimos una vez más, no cantamos la verdad en nuestra vida real, siempre fuimos decadentes, tuvimos la libertad apretada entre los dientes...
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A causa de la debilidad de nuestros sentidos no somos capaces de juzgar la verdad.
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Un buen maestro tiene esta constante preocupación: enseñar a prescindir de él.
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Transformar una experiencia en conciencia, en esto estriba ser hombre
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¿Qué hace falta para ser feliz? Un poco de cielo azul encima de nuestras cabezas, un vientecillo tibio, la paz del espíritu.
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Los seres más mediocres pueden ser grandes sólo por lo que destruyen.
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Afortunadamente, no tenemos por qué parecernos a nuestros retratos.
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Inmóviles para siempre bajo nuestros párpados tal como la mujer gusta de ver al hombre después de haber hecho el amor.
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Muchas veces las palabras que teníamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.
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Nuestra alegría es igual que el agua movediza de los ríos, que sólo debe su frescor a su constante fugacidad
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El jugador de Bolsa es táctico; el especulador, el estratega. Cuando uno se traslada al terreno del otro, no tendrá éxito ninguno de los dos
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Nuestra sensibilidad por la estatua mutilada, por el bronce de las excavaciones arqueológicas, es reveladora. No coleccionamos ni los bajorrelieves borrosos ni las oxidaciones; no es la presencia de la muerte lo que nos retiene sino la de la supervivencia