Consíguelo si puedes. No emplearé contra ti ninguna de las armas que el mundo me ofrece. Si la ley que el dedo de Dios ha escrito en nuestros corazones es la que tú dices, yo también soy una criatura de Dios.
Frases célebres sobre: estr. [Página 257]
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Nuestra carne retrocede ante lo que le espanta y responde al estímulo de lo que desea por una simple acción refleja del sistema nervioso.
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Hay que verlo para creerlo. Tus ojos estrellados y tu cuello de alabrasto me robaron el corazón.
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¿Qué hay en un nombre? Eso es lo que nos preguntamos en la niñez cuando escribimos el nombre que nos han dicho es el nuestro.
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Bueno, su tío era judío, dice él. Vuestro Dios era judío. Cristo era judío como yo.
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Encuentras mis palabras oscuras. La oscuridad está en nuestras almas ¿No crees?
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Las máquinas es su grito, su quimera, su panacea. Aparatos que ahorran mano de obra, suplantadores, cancones, monstruos manufacturados para matarse unos a otros, repulsivos trasgos producidos por una horda de lujurias capitalistas mediante nuestra prostit
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Los caminos del Creador no son nuestros caminos, dijo Mr. Deasy. Toda la historia humana se dirige hacia una gran meta, la manifestación de Dios.
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El mayor maestro es el trabajo.
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La confianza engendra confianza. Servicios traen satisfacción. La cooperación demuestra la calidad del liderazgo.
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Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas y diciéndote adiós yendo a tu lado.
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Lo principal es descubrir las razones por las que un usuario llega hasta nuestra web y hacerlas extremadamente rápidas y fáciles de encontrar.
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Aquel que desee convertirse en maestro del hombre, debe empezar por enseñarse así mismo antes de enseñar a los demás; y debe enseñar primero con el ejemplo antes de que lo haga verbalmente. Pues aquel que se enseña a sí mismo y rectifica sus propios proce
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Del hablador he aprendido a callar; del intolerante, a ser indulgente, y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud hacia esos maestros.
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Si de noche lloras por el Sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
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Nuestra vida es nuestro pensamiento. Cuando Un hombre cambia sus pensamientos hacia las cosas y las personas, las personas y las cosas cambian.
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En el crepúsculo de la memoria volveremos a reunirnos, volveremos a hablar juntos, y cantaréis para mí un canto más profundo: y si vuestras manos vuelven a encontrarse en otro sueño, construiremos otra torre en el cielo
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Dios no escucha vuestras palabras, salvo cuando él mismo las profiere a través de vuestros labios.
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La luz de las estrellas que se han extinguido hace años todavía nos alcanza. Igual que los hombres ilustres que han muerto hace siglos, que nos alcanzan con las radiaciones de su personalidad
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Nuestras palabras no son más que migas que caen del banquete de la mente