Creo firmemente en el gobierno de la ley como la base de todos nuestros derechos básicos.
Frases célebres sobre: estr. [Página 340]
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Si todas nuestras desdichas fueran puestas en un solo montón, del cual cada uno debe tomar una parte igual, la mayoría de las personas estarían contentas de tomar su parte y marcharse.
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La ciencia humana consiste más en destruir errores que en descubrir verdades.
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La risa más agradable es aquella a la que nos entregamos a costa de nuestros enemigos.
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Hay que ver el final que cada cosa trae; a muchos de los dioses les han enseñado la felicidad para después destruirlos.
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No destruyas lo que no has hecho.
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No destruyas lo que no has conseguido
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Nosotros no hacemos algo por la demanda o por el mercado. Con nuestra tecnología podemos crear la demanda y también podemos crear el mercado. La oferta crea su propia demanda
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Apostábamos a levantar un sector industrial en un momento en que toda la industria de nuestro país estaba destruida. Nos planteábamos absurdamente vender motores mientras que, en lo inmediato, la gente era demasiado pobre para comprar siquiera nafta
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Todos tenemos derecho a nuestros sueños locos
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No hay desgracia mayor que la anarquía: ella destruye los estados, conmociona y revuelve las familias.
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La caridad es la virtud que consiste en ver siempre algo bueno en nuestro prójimo.
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Preferid, entre los amigos, no sólo aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian.
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Los jóvenes de hoy aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.
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No podemos luchar contra el futuro. El tiempo constituye nuestro límite
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¡Ay madre! Cuando estemos satisfechos de comer, de hablar, de reírnos y maravillarnos, nos vamos cada uno a lo nuestro: yo a mi cama, donde distraído abro la esclusa intemporal del sueño, tú a tu tumba, donde susurra la hierba familiarmente con su voz de
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En los bares que frecuentaba como vaquero estrella, la actitud distinguida implicaba un cierto y desafectado desdén por el cuerpo. El cuerpo era carne. Case cayó en la prisión de su propia carne.
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Nada se quema. Ahora lo recuerdo. Los núcleos me dijeron que nuestras inteligencias han enloquecido. Con todos los millones que pagamos, hace tanto tiempo. Cuando la inteligencia artificial era sobre todo un concepto de vanguardia.
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Fue, ... como si la ciudad, en su convulsión y su desgracia, hubiera generado espontánea y necesariamente ese minúsculo universo del alma, unas pocas ventanas intactas cegadas con pintura negra. Nadie quería ver la ciudad destrozada.
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Para ser felices, debemos ser fieles a la naturaleza y llevar nuestra época junto con nosotros.