Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear.
Frases célebres sobre: estr. [Página 349]
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Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor.
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La mejor manera de descubrir si tenemos el amor de Dios es ver si amamos a nuestro prójimo
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Parezcámonos en algo a nuestro Rey, que no tuvo casa, sino en el portal de Belén adonde nació y la cruz adonde murió
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El amor de Dios no ha de ser fabricado en nuestra imaginación, sino probado por obras.
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Guíe su Majestad por donde quisiere. Ya no somos nuestros, sino suyos.
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Dios no ha de forzar nuestra voluntad; toma lo que le damos; más no se da a sí del todo hasta que nos damos del todo
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La vida es un juego; participa en él. La vida es demasiado preciosa; no la destruyas.
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El futuro no está en nuestras manos. No ejercemos poder sobre él. Sólo nos queda actuar, aquí y ahora.
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Nada poseemos en el mundo porque el azar puede quitárnoslo todo, salvo el poder de decir yo. Eso es lo que hay que entregar a Dios, o sea destruir. No hay en absoluto ningún otro acto libre que nos esté permitido, salvo el de la destrucción del yo.
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Nada en el mundo puede quitarnos el poder de decir yo. Nada, salvo la desgracia extrema. Nada hay peor que la extrema desgracia que desde fuera destruye el yo, puesto que luego resulta ya imposible destruírselo uno mismo. ¿Qué les ocurre a aquéllos cuyo y
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Estrellas y árboles frutales en flor. La completa permanencia y la extrema fragilidad proporcionan por igual el sentimiento de la eternidad.
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Me han enseñado a creer que el Dios de los cristianos no era este servidor cobarde y ambiguo de la gente, sino el creador y defensor sin piedad de la verdad. Se conoce que esto me ha echado a perder. ¡Siempre he tomado a mis maestros tan en serio!
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Nuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. Y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a Dios.
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La vida es demasiado preciosa, no la destruyas.
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Por favor, no maten al niño; nosotros nos ocuparemos de él...Por favor, dadme a vuestros niños. Con mucho gusto acepto todos los niños que morirían a causa del aborto.
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No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón.
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Los niños son como las estrellas. Nunca hay demasiados.
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La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con dios.
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No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz.