No se ataca a los propios errores. Se ataca a los enemigos que se aprovechan de estas faltas
Frases célebres sobre: faltas. [Página 2]
Hay un total de 54 freses célebres sobre "faltas" este sitio web. [Página 2]
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Aunque tu mujer haya cometido cien faltas no la golpees ni con una flor.
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Escribe en la arena las faltas de tu amigo.
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¿Qué locura o qué desatino me lleva a contar las ajenas faltas, teniendo tanto que decir de las mías?
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Dios detesta las faltas, porque son faltas. Pero, por otra parte, ama, en cierto sentido, las faltas en cuanto le dan ocasión a Él de mostrar su misericordia y a nosotros de permanecer humildes y de comprender también y compadecer las faltas del prójimo
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Disimula las faltas ajenas y nunca te burles de nadie
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Prefiero pasar por necio o estúpido, con tal de que mis faltas me den placeres o ilusiones, que ser sabio a rabiar.
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Para borrar nuestras faltas a los ojos de los hombres son precisos torrentes de sangre; pero ante Dios una sola lágrima basta.
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Olvidamos nuestras faltas con mucha facilidad cuando sólo las conocemos nosotros.
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Los soberanos deben perdonar las faltas y no olvidarlas jamás
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Mal halaga a su patria quien halaga sus faltas, en vez de señalarlas
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Los defectos y faltas de los hombres dan a conocer su verdadera valía. Si examinamos con atención las faltas de un hombre, llegaremos a conocer si su bondad es sincera o fingida.
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Los hombres vicioso procuran disimular sus faltas con apariencias de honradez.
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El mal no está en tener faltas, sino en no tratar de enmendarlas.
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Las faltas de los demás no justifican las nuestras
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Veo las faltas de la Iglesia como las de mi madre
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Las desgracias que podemos soportar vienen del exterior; son accidentes. Pero sufrir por nuestras propias faltas... Es ahí donde reside el tormento de la vida.
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El plagio humano del que resulta más difícil escapar, para los individuos e incluso los pueblos que perseveran en sus faltas y van agravándolas, es el de uno mismo.
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Las faltas y pecados del hombre débense a la substancia del cuerpo y no a su forma; en cambio, todas las perfecciones se deben exclusivamente a la forma. Así el conocimiento de Dios, la concepción de las ideas, el dominio de pasiones y deseos, la facultad
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Repitió la lista, enumerando en voz baja todas las debilidades, los defectos, los errores y los males que lo atormentaban. Los confesó todos. En un prolongado y espléndido reconocimiento de sus faltas, se desnudó ante Dios sin ocultar nada.