Abrid escuelas y se cerrarán cárceles.
Frases célebres de Concepción Arenal.
Concepción Arenal fue una escritora española y vinculada al pionero movimiento feminista de finales del siglo XIX.
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Cuando la culpa es de todos, la culpa no es de nadie.
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El amor es para el niño lo que el sol para las flores; no le basta el pan: necesita caricias para ser bueno y fuerte
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El amor vive más de lo que da que de lo que recibe.
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El dolor, cuando no se convierte en verdugo, es un gran maestro.
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El hombre aislado se siente débil, y lo es.
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El hombre que se levanta es aún más grande que el que no ha caído.
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El mejor homenaje que puede tributarse a las personas buenas es imitarlas.
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El pobre se arruina en el momento que deja de ser sobrio.
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El tedio es una enfermedad del entendimiento que no acomete sino a los ociosos.
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Hay como una amarga complacencia en sufrir una injusticia, que parece legitimar el odio.
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Hay tanta justicia en la caridad y tanta caridad en la justicia que no parece loca la esperanza de que llegue el día en que se confundan.
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Hay un camino seguro para llegar a todo corazón: es el amor.
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La democracia, como la aristocracia, como todas las instituciones sociales, llama calumnias a las verdades que le dicen sus enemigos y justicia a las lisonjas de sus parciales.
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La felicidad es ciega, sobrado arrogante para ver precipicios bajo las flores que cubren su camino.
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La ley es la conciencia de la humanidad.
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La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer, un abismo.
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La sociedad paga bien caro el abandono en que deja a sus hijos, como todos los padres que no educan a los suyos.
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Las fuerzas que se asocian para el bien no se suman, se multiplican.
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Mal medio es de atraer a un hombre a la razón el tratarle como si no la tuviera.