La farsa de las conveniencias sociales europeas ya no se puede tolerar. Mejor la sangre que la decepción eterna; la guerra es tanto una expiación como un sacrificio voluntario al que Europa se somete con el fin de quedar en paz consigo misma.
Frases célebres sobre: farsa. [Página 2]
Hay un total de 35 freses célebres sobre "farsa" este sitio web. [Página 2]
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Vivimos en unos tiempos en que a uno le gustaría ahorcar a toda la raza humana y poner término a la farsa
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México está dormido, pero es un gigante. Un gigante dormido. No quiero ni pensar qué va a suceder cuando despierte cuando el gigante despierte se irá afuera la hipocresía, la farsa, todo aquello que hace de México un país pobre
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La vida es la farsa que todos debemos representar.
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Hablar de la democracia y callar al pueblo es una farsa. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira.
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Hablar de democracia y callar al pueblo es una farsa. Hablar del humanismo y negar a los hombres es una mentira.
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Este grave filósofo sabe bien que la vida es una despreciable farsa; pero este bufón no duda de encontrar en ella una grandiosa aventura.
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Hay ocasiones en que cuantos nos rodean no merecen sino un poco de comedia. Seamos, entonces, un poco farsantes.
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En la vida real, la farsa existe únicamente para los espectadores, nunca para los actores.
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¡Mírenme bien! soy idiota, soy un farsante, soy un bromista. ... ¡Soy como todos ustedes!
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Siempre he pensado que Dylan era un farsante. Desde luego no es un muchachito que canta canciones líricas. Es un oportunista que quiere hacer carrera y sabe muy bien dónde va. Además, es un hipócrita. Nunca he comprendido por qué le gusta a la gente. No s
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La radio no tiene futuro. Los rayos X resultarán una farsa. Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles.
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Sé muy poco acerca de la actuación. Yo sólo soy un farsante con un talento increíble
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El esfuerzo constante por comprender el Universo es una de las raras cosas que elevan la vida humana por encima de la farsa y le confiere la dignidad de la tragedia.
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Pensábamos en secretos. Auténticos secretos, e insidiosos. Tantos que eran incontables. Cuando ahora trato de dilucidar quién sabía qué y quién no sabía nada, quién lo sabía todo y quién era un farsante, tengo que parar y desistir, porque la cabeza me da