De calvo a calvo esta anécdota la cuenta Suetonio, según la cual un día, decidiendo quiénes de una fila de hombres habrían de ser castigados y llevados a las fieras, y observando que había dos en la fila que no tenían pelo, el primero y el último, ordenó
Frases célebres sobre: fieras.
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La manada de fieras sodomitas, por millares, se lanza a través de la espesura de las calles ciudadanas en busca de su presa juvenil. Disfrazada de persona, la fiera sodomítica ojea entre el matorral ambulante de las aceras su pieza preferida, el cándido m
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Muertes en la Biblia: el dios Yahvé mató a 2.270.365 sin incluir las víctimas de Sodoma y Gomorra, del diluvio de Noé, y de las múltiples plagas, hambrunas, fieras serpientes, etc., porque no se proporcionan cantidades específicas al respecto. Satán mató
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Es necesario extirpar, como se extirpan del campo las plantas dañosas, al trotskismo de las filas proletarias de nuestro país. Es necesario extirparlo y aplastarlo como a fieras rabiosas, porque, si no, nos encontraremos en cada momento decisivo con que n
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... para ser trigo de Dios, molido por los dientes de las fieras y convertido en pan puro de Cristo.
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Si los hombres no son fieras es porque son más fieros
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No temas que te hagan daño mis fieras desolaciones: como Pedro el Ermitaño, ¡jugarás como los leones!
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Vicios hay en el hombre de gran tamaño, pero el peor de todos es ser ingrato; que hasta las fieras reconocen la mano que las sustenta.
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El Hombre no es gran cosa junto a las grandes aves y las fieras. Con todo, preferiría ser esa bestia que está allá abajo en las tinieblas del mar.
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Yo he visto garras fieras en las pulidas manos; conozco grajos mélicos y líricos marranos...El más truhan se lleva la mano al corazón, y el bruto más espeso se carga de razón
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Los madrileños se acercan al circo a ver un animal tan bueno como hostigado, que lidia con dos docenas de fieras disfrazadas de hombres.
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El Rey sirvió de apaciguador de fieras irredentistas en la época de la transición, cuando durante varios años la pelota democrática estuvo en el alero. Después ha sabido colaborar a difundir una imagen positiva y razonablemente glamurosa de España por el
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¿Qué hacer? Si yo abandonaba a Allí en el bosque, lo devorarían las fieras, las hormigas gigantes, los buitres. Si lo llevaba conmigo, me infectaba, si ya no lo estaba. ¿Qué hacer? Allí estaba perdido, y yo también, quizá, estaba perdido.