La escalera mecánica sube una serenata tranquila de zapatos, paraguas, cada ojo atento a su zapato; luego salta rápido a algún lugar de arriba donde las calles estallan en lluvia...
Frases célebres sobre: gar. [Página 167]
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Daría un largo paseo por el bosque y embriagaría mis ojos con todas las bellezas del mundo de la naturaleza, intentando desesperadamente absorber el gran esplendor que se despliega en todo momento ante lo que pueden ver
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La universidad no es el lugar para ir a por ideas
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Hasta qué punto ha coronado el éxito mis esfuerzos, el lector es quien ha de juzgarlo.
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Tenemos que copiarnos de los curas, que te agarran de chiquito y te dan un catecismo: pa, pa, pa, pa, y a los cuatro años ya estás pelotudo.
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Estudié la vida de grandes y famosos hombres y mujeres, y descubrí que aquellos que llegaron a descollar fueron los que emprendían todo trabajo que les tocase hacer con todo vigor, energía, y entusiasmo de que eran capaces.
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El olor de la hierba, el viento gélido, las crestas de las montañas, el ladrido de un perro. Esto es lo primero que recuerdo. Con tanta nitidez que tengo la impresión de que si alargara la mano, podría ubicarlos, uno tras otro, con la punta del dedo. Pero
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Lejos de allí, las estrellas esperaron a que el grito del pájaro de la muerte llegara hasta ellas para poder observar el final, por fin, de la raza de los hombres.
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Si crees que a nadie le importa que estés vivo, prueba a no pagar un par de letras del coche.
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Todos los lugares donde las mujeres son excluidas tienden a descender al barbarismo, pero en el momento que ella se introduce, viene con su cortesía, limpieza, sobriedad y orden
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Los libros no se han hecho para servir de adorno: sin embargo, nada hay que embellezca tanto como ellos en el interior del hogar.
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La ira es como el fuego; no se puede apagar sino al primer chispazo. Después es tarde.
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Froto mi corazón para traerte entero hacia mí, así tal como sos, como te amo, con todas tus queridas palabras tus rabias, tus silencios inquietantes, la dulzura que descubrí como inagotable panal de miel para empalagarme y llorar de alegría contra tu somb
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Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle la
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Antiguo oficio humano, este de querer apagar la luz. ¿Te acordáis de la última vez que creímos poder iluminar la noche?
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Cosas quiero, como una gran ola de ternura deshaciéndome un ruido de caracol, un cardumen de peces en la boca, algo de eso frágil y desnudo, como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana, o simplemente una semilla, un árbol, un poco de
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Sólo el amor resistirá alimentando silencioso la lampara encendida, el canto anudado a la garganta, la poesía en la caricia del cuerpo abandonado.
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Si un hombre cualquiera, incluso vulgar, supiera narrar su propia vida, escribiría una de las más grandes novelas que jamás se haya escrito.
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Muchísimas gracias Dios mío por haberme permitido realizar mi sueño, llegar a los hogares del Perú, llegar así, como es Gisela...
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Pobre juventud: ¡Qué fácil es naufragar! Dichoso aquel que estuvo en peligro entre el oleaje del mar y logró llegar a la orilla.