Boca besada no pierde fortuna, es más renueva como la luna.
Por lo cual, sucedía que, cuando la reina quería cabalgar, montaba con más gusto el palafrén cuidado por éste que por ningún otro; cuando eso ocurría, éste lo reputaba grandísimo favor y no se apartaba del estribo, teniéndose por feliz si podía tocarle la
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Vale más actuar exponiéndose a arrepentirse de ello, que arrepentirse de no haber hecho nada.
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Los lazos de la amistad son más estrechos que los de la sangre y la familia.
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Meter mucho ruido a propósito de una ofensa recibida no disminuye el dolor, sino que acrecienta la vergüenza.