La fotografía siempre necesita una máscara de lo puro, pues por norma general, nadie quiere ver la realidad en sentido puro, siempre es mucho mejor rodearlo todo de ruido para ocultar ciertas cosas.
Frases célebres sobre: gen. [Página 321]
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La vida privada no es más que esa zona del espacio, del tiempo, en la que no soy una imagen, un objeto.
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Si soy un ecléctico es porque me gusta el cine. Yo voy mucho al cine y a veces me gusta de alguna manera reproducir el placer que experimento ante unas imágenes. Mi deseo de hacer cine viene de ahí y de ningún otro sitio. En primer lugar hay que haber vis
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No creo que Ayrton hubiera cambiado nada de lo que pasó. El perdió su vida haciendo algo que le apasionaba y por esta actividad dejaba de lado cosas que otros pilotos y la gente disfruta.
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Gente. Pedazos de carne con patas.
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La fotografía, a veces, hace aparecer lo que jamás se percibe en un rostro real o reflejado en un espejo: un rasgo genético, el pedazo de uno mismo o de un pariente que proviene de un ascendiente ... La fotografía ofrece un poco de verdad, con la condició
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Tolera mal toda imagen de sí mismo, sufre si es nombrado. Considera que la perfección de una relación humana depende de esa vacancia de la imagen: abolir entre los dos, entre el uno y el otro, los adjetivos; una relación que se adjetiva está del lado de l
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He destacado, en mi colección, una cantidad de ejemplos realmente aterradores por cuanto denuncian la sordera mental de hombres inteligentes, llenos de buen gusto para otras cosas, de quienes, además, respeto infinitamente los trabajos en otros dominios.
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Cuando me siento observado por el objetivo, todo cambia: me constituyo en el acto de posar, me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado en imagen.
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El ser amado es reconocido por el sujeto amoroso como átopos, es decir como inclasificable, de una originalidad imprevisible. Es átopos el otro que amo y que me fascina. No puedo clasificarlo puesto que es precisamente el único, la imagen singular que ha
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Estos son los hechos; si uno los comprende, si toma conciencia de ellos, por fuerza surgen emociones artísticas eficaces y capaces de sensibilizar a la gente sobre estos grandes problemas
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¿Qué hay de malo en ser algo excéntrico? Ver a tanta gente cortada por el mismo patrón es decepcionante. No puedes ser creativo, innovador y todas esas cosas si te da miedo pensar, sentir y ser diferente.
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El fracaso es no tener el coraje de intentarlo, ni más ni menos. Lo único que se interpone entre la gente y sus sueños es el miedo al fracaso. Sin embargo, el fracaso es esencial para triunfar. El fracaso nos pone a prueba y nos permite crecer.
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Ser campeón de peso pesado exige una vida dura y solitaria, una vida fuera de lo común, para un hombre joven, dinámico, y al que le gusta tanto convivir con la gente, como yo.
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De los políticos sólo podíamos esperar el engaño, la única revolución definitiva es la que hace el pueblo y dirigen los trabajadores.
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Sé visionario, Mira hacia el futuro desde donde la mayoría de la gente se queda anclada al pasado. Y no tengas miedo de romper tus rutinas. Replantéate constantemente tus métodos de trabajo. Pregúntate siempre: ¿Cómo podría mejorar mi productividad? ¿Cómo
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Las pequeñas mejoras diarias producen con el tiempo increíbles resultados. Yo lo llamo efecto multiplicador. Los pequeños actos inteligentes que se realizan todos los días se multiplican hasta alcanzar un éxito inimaginable.
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El mayor desafío que se le presenta hoy por hoy y que se le presenta sistemáticamente a un escritor de ficción es la novela. Yo no sé bien de dónde procede eso, por qué esa exigencia y hasta qué punto la novela es la forma más justificable, porque hasta c
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Lo que hay, es que esas cosas uno no se las puede decir a la gente. Lo tomarían por loco. Y yo me digo: ¿Qué hago de esta vida que hay en mí? Y me gustaría darla...Regalarla...Acercarme a las personas y decirles: ¡Ustedes tienen que ser alegres!, ¿Saben?,
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Así conversábamos en torno de la mesa del café, sombríos y gozosos de nuestra impunidad ante la gente, ante la gente que no sabía que éramos ladrones, y un espanto delicioso nos apretaba el corazón al pensar con qué ojos nos mirarían las nuevas doncellas