No hay baluarte del sano conservadurismo tan fuerte como la iglesia evangélica, y para hacer amigos que te ayuden a ganar en la sociedad el puesto que mereces, no hay sitio como tu propia iglesia.
Frases célebres sobre: hac. [Página 437]
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Comprendió que no estaba seguro de hacer ninguna obra buena, no siendo la de suministrar la droga de la esperanza religiosa a gentes atemorizadas por el infierno y temerosas de andar solas por el camino de la vida.
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Ama a Jesús generosamente. Ámale confiadamente y sin mirar hacia atrás, sin temor. Entrégate totalmente a Jesús Desea amarle mucho y amar el amor que no es amado.
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Darse del todo al Todo, sin hacernos partes.
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Harta misericordia nos hace a todos los que quiere Su Majestad entendamos que es El, el que está en el Santísimo Sacramento. Mas que le vean descubiertamente y comunicar sus grandezas y dar de sus tesoros, no quiere sino a los que entiende que mucho desea
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Use siempre hacer muchos actos de amor, porque encienden y enternecen el alma.
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Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite.
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Es preciso desarraigarse. Talar el árbol y hacer con él una cruz para luego llevarla todos los días.
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Para que tu mano derecha ignore lo que hace la izquierda, habrá que esconderla de la conciencia.
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El deseo es un anhelo del pensamiento hacia el porvenir
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Sólo el equilibrio deshace la fuerza.
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El amor tiende a llegar cada vez más lejos. Pero tiene un límite. Cuando ese límite se sobrepasa, el amor se vuelve odio. Para evitar ese cambio, el amor debe hacerse diferente.
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Durante muchos minutos, durante muchas horas, durante toda una eternidad, Babbitt permaneció despierto, tiritando, aterrorizado, comprendiendo que había conquistado la libertad, y preguntándose qué podría él hacer con una cosa tan desconocida y tan descon
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La santidad es hacer siempre, con alegría, la voluntad de Dios. Para eso es necesaria la fidelidad a sus deseos, y es esta fidelidad la que hace a los santos.
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Hay que hacer las cosas ordinarias, con un amor extraordinario.
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Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para Dios.
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Debemos amar la oración. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de sí mismo.
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No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor.
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No podemos hacer grandes cosas, sólo pequeñas cosas con gran amor.
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Debemos hacer las cosas ordinarias con un amor extraordinario.