Hasta una pluma que vuela puede dibujar tu figura, o el rayo que juega al escondite entre los muebles, o el guiño del espejo de un niño, desde los tejados.
Frases célebres sobre: has. [Página 79]
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La moralidad es, en las ideas como en los actos, una forma de virilidad nada más, y la simple existencia de la repulsiva inmoralidad intelectual que domina en Europa y América demuestra hasta qué punto de decrepitud, lógica allí, temprana aquí, hemos lleg
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No llames jamás feliz a un mortal hasta que no hayas visto cómo, en su último día, desciende a la tumba.
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Hasta las desdichas han de sentirse con moderación
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El tiempo revela todas las cosas: es un charlatán y habla hasta cuando no se le pregunta.
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El hombre es dueño de su destino y su destino es la tierra y él mismo la está destruyendo hasta quedarse sin destino
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Desde el primer día hasta hoy, la avaricia pura ha sido el espíritu impulsor de la civilización
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Una historia no se acaba hasta que ha tomado su peor camino.
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Sólo cuando una casa arde se ve toda la miseria que había dentro. Entonces, hasta el rey se entera de que ha convivido con las ratas.
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Deberías estudiar filosofía aunque no tuvieras más dinero que el que hace falta para comprar una lámpara y aceite, ni más tiempo del que va desde la medianoche hasta el canto de gallo.
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Hace falta una revolución que transforme por completo el modo de producción existente hasta hoy día y, con él, el orden social vigente
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El trabajo es la condición básica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre
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El día sigue a la noche cerrada, y cuando viene el tiempo, maduran hasta los más tardíos frutos
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A todos pertenece lo que piensas. Sólo es tuyo lo que sientes. Si quieres que sea tuyo lo que piensas, has de sentirlo.
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Si te atrae una lucecita, síguela. ¿Has caído en un abismo? ¡Ya saldrás de él! Pero si no la sigues, toda tu vida te martirizarás pensando que acaso era tu estrella.
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Ya contemplo al valiente guerrero que hasta en sueños su mano esforzada, busca incierta, anhelosa, la espada para herir al soberbio invasor.
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Hasta que no sepas por qué la gente compra cosas, no venderás nada.
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En esta gran casa, desde las ratas, que conocen los desagües, hasta las palomas que no conocen nada, vivo y sospecho muchas cosas.
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Toda mi vida y por amor a un pueblo, la dedicaré hasta el último segundo de ella, para a la lucha por la democracia, al respeto de los derechos humanos. Yo lo Juro.
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No sea pendejo, Dr. Insulza. Vaya que es bien pendejo el doctor Insulza. Un verdadero pendejo, desde la P hasta la O. No le tenemos miedo. Usted está muy equivocado. Vaya con sus insulserías a otro lado