El único Amo es el deseo. El verdadero amo de cada uno de nosotros es aquel que tiene el poder de darnos o no, quitarnos o no, lo que deseamos o no. Todo hombre entonces, que quiere ser libre, no desea y no rechaza nada que dependa de otros, de lo contrar
Frases célebres sobre: homb. [Página 211]
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Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.
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El hombre sensato espera siempre de los perversos mayor daño del que le infieren: si recibe una injuria, piensa que pudo ser golpeado; si lo golpean, piensa que pudieron herirlo; y si lo hieren, se consuela tambien porque piensa que pudieron arrebatarle l
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Un hombre no puede ser el dueño de otro hombre
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No son las cosas las que atormentan a los hombres, sino la opinión que se tiene de ellas.
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La fuente de todas las miserias para el hombre no es la muerte, sino el miedo a la muerte.
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El artista debe de ser mezcla de niño, hombre y mujer.
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La Historia no es mecánica porque los hombres son libres para transformarla.
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El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria.
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La razón se le ha dado al hombre para hacerle reconocer que no sirve para nada.
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Anastasia, no soy un hombre de flores y corazones. No me interesan las historias de amor. Mis gustos son muy peculiares. Deberías mantenerte alejada de mí.
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Todos los hombres que no tienen nada importante que decir hablan a gritos.
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La mujer pierde su virginidad cuando quiere, y el hombre cuando puede.
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Los hombres son como vasijas de barro, que no valen sino por lo que guardan
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Siempre es útil saber la verdad de una muerte, Y más útil todavía saber cómo mata la sociedad y cómo un hombre puede ser juez y reo al mismo tiempo.
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Un hombre hedonista, permisivo, consumista y relativista, no tiene referentes ni puntos de apoyo, y acaba no sabiendo a dónde va, envilecido, rebajado...Convertido en un objeto que va y viene, que se mueve en todas las direcciones, pero sin saber adónde s
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Nada resulta excesivo para recomendar al auditorio musical esta obra, esencialmente artística, que ha sido acertadamente considerada una de las más bellas del siglo que ha visto nacer a este desgraciado gentilhombre.
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Pero soy un hombre egoísta. Te he deseado desde que caíste en mi oficina. Eres exquisita, honesta, cálida, ingeniosa, seductoramente inocente; la lista es interminable. Te admiro. Te deseo, y la idea de alguien más teniéndote es como un cuchillo girando e
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Y nos quedamos mirándonos el uno al otro, la atmósfera entre nosotros se carga, prácticamente crepitando, sin decir nada, sólo mirando. Muerdo mi labio mientras el deseo por este hermoso hombre se apodera de mí con venganza, encendiendo mi sangre, haciend
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Lo peor de la humanidad son los hombres y las mujeres.