La más triste caricatura de un caballo, como un caballo vestido de hombre, o bien como un simple hombre con la cara de un caballo.
Frases célebres sobre: hombr. [Página 200]
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Por ti mares de sangre los hombres han llorado. El fuego de tus ojos al sacrilegio incita, y la eterna sonrisa de tu boca maldita de pálidos suicidas el infierno ha poblado.
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Es mentira que se ama a Dios cuando se odia a cualquier hombre.
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No escribas como periodista, lo que no puedas sostener como hombre.
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La libre comunicación de los pensamientos y las opiniones es uno de los derechos más preciados por el hombre.
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Un hombre en la tumba es un barco en el puerto
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Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.
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Todas las guerras son guerras civiles, porque todos los hombres son iguales.
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Y pasó el hombre sigilosamente, con un poco de asco, mirando a diestra y siniestra, como una reina anciana que visita un hospital. Parecía un tanto avergonzado del espectáculo: de aquellos cajones grises, blancos o negros, que tanto asustan a los hombres,
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Prosiga usted indicó el eminente médico, sin dejar de balancear una pierna ni quitarle ojo a aquel hombre que tenía ante su mesa, y el cual deseaba informarse si, desde el punto de vista clínico, existía alguna probabilidad de salvarse de la horca, por
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Y otro mundo más noble, infinitamente más bello, salió a mi encuentro. Un mundo húmedo, susurrante y pleno. Un mundo de fosforescencias extrañas, de monstruos casi divinos, de sombras gráciles que se deslizan sin ningún ruido, de mujeres azules y hombres
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Un hombre que no sabe ser un buen padre, no es un auténtico hombre.
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Un abogado con su maletín puede robar más que cien hombres con pistolas.
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Incluso el hombre más fuerte necesita amigos.
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Cada hombre tiene su propio destino.
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Con frecuencia el hombre cree estar conduciéndose a sí mismo cuando es conducido, y mientras con su mente tiende a una meta, su corazón le arrastra insensiblemente hacia otra.
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Cuando los grandes hombres se dejan abatir por la duración de sus infortunios, demuestran que sólo los soportaban por la fuerza de su ambición, y no por la de su ánimo, y que, sin más diferencia que una gran vanidad, los héroes son iguales que los demás h
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Es más fácil conocer al hombre en general que a un hombre en particular.
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La imperiosa necesidad de subsistir no debe obligar a un hombre a renunciar a su dignidad.
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No hay accidente, por desgraciado que sea, del que los hombres hábiles no obtengan provecho.