Cuando un hombre tiene voluntad y entusiasmo, los dioses son sus aliados.
Frases célebres sobre: hombr. [Página 207]
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¿Qué pena, qué castigo habrá que cuadre a éste, de los hombres monstruo fiero, temerario homicida de su padre, aunque de su corona el heredero?
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El hombre llega al conocimiento y dominio de sí mismo, que es tanto como llegar a su verdadera mayoría de edad, cuando duda de todo y de todos, desprecia todo y perdona a todos.
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La igualdad entre los hombres y las mujeres será alcanzada cuando una mujer con la cabeza hueca pueda llegar tan lejos como un hombre con esta misma característica.
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El pensamiento es la principal facultad del hombre, y el arte de expresar los pensamientos es la primera de las artes.
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El infortunio es un lazo que une a los hombres tanto como la misma naturaleza.
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No es la palabra de un hombre la que nos hace creer en él, sino él en la palabra.
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Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alegrarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.
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El hombre a quien nadie envidia no es feliz
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A los ojos de los hombres, el éxito es un Dios
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La mayor parte de los hombres, falseando la verdad, quieren aparentar ser mejores
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Pocos hombres tienen la fuerza de carácter suficiente para alejarse del éxito de un amigo sin sentir cierta envidia.
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La mayor parte de los hombres prefieren parecer que ser.
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Ni aún permaneciendo sentado junto al fuego de su hogar puede el hombre escapar a la sentencia de su destino.
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Las máquinas son cada vez más eficientes y mejores, por lo que queda claro que la imperfección es la grandeza del hombre.
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El hombre, se hizo hombre a través del trabajo, transformando lo natural en artificial.
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El hombre crea a Dios a su propia imagen.
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El hombre realiza objetos para servirse de ellos, por eso las medidas están en relación con su cuerpo.
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Nada me complacía tanto como leer o escuchar horribles historias de genios, brujas y duendes; pero, por encima de todas las escalofriantes apariciones, prefería la del Hombre de Arena que dibujaba con tiza y carbón en las mesas, en los armarios y en las p
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Nunca tengas miedo de tus lágrimas. Ningún cobarde llora. Sólo los hombres lloran. Además, hijo, las lágrimas siempre caen de rodillas.