En el acto de amar, de entregarse, en el acto de penetrar en la otra persona, me encuentro a mí mismo, me descubro, nos descubro a ambos, descubro al hombre
Frases célebres sobre: hombr. [Página 210]
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Julio. Mujeres suyas no tienen. Ahora bien, ¿qué de extraño hay en que tengan hijos, puesto que son hombres, no eunucos?
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Solía Diógenes algunas veces irse a las estatuas y demandarles alguna cosa. Y como se maravillasen de esto los que lo veían, dijo: Hago esto para acostumbrarme a no moverme ni perturbarme si alguna vez demandare algo a los hombres y no lo alcanzare.
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Dionos Dios a entender lo que el apóstol Santiago nos enseña en una epístola, que todo hombre sea presto para oír; y tardío para hablar.
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Decía Sócrates que los dioses eran los mejores y más bienaventurados entre todas las cosas y que el hombre que a la semejanza de ellos se comportaba en el vivir, cuanto más era semejante, más bienaventurado y mejor era. Si como dijo dioses dijera Dios, no
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El hombre que no se contenta con poco, no se contenta con nada.
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El hombre que no sea virtuoso no puedes ser feliz.
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La justicia es la venganza del hombre social, como la venganza es la justicia del hombre salvaje
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El hombre es rico en cuanto se familiariza con la escasez.
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Sólo el hombre culto puede ser libre.
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La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza.
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Lo que perturba a los hombres no son precisamente las cosas, sino la opinión que de ellas se forman.
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No es negando la belleza como se sustrae el hombre a sus encantos; el mérito está en resistir reconociéndola
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En la mayoría de los hombres, la calma es letargia, la emoción es furor
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Cuando llegue mi hora de morir, moriré; pero sabré dar la vida como un hombre al que no le duele devolver el préstamo que le han hecho
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¿No sabes que la fuente de todas las miserias, para el hombre, no es la muerte sino el miedo a la muerte?
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El único Amo es el deseo. El verdadero amo de cada uno de nosotros es aquel que tiene el poder de darnos o no, quitarnos o no, lo que deseamos o no. Todo hombre entonces, que quiere ser libre, no desea y no rechaza nada que dependa de otros, de lo contrar
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Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino las opiniones acerca de las cosas.
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El hombre sensato espera siempre de los perversos mayor daño del que le infieren: si recibe una injuria, piensa que pudo ser golpeado; si lo golpean, piensa que pudieron herirlo; y si lo hieren, se consuela tambien porque piensa que pudieron arrebatarle l
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Un hombre no puede ser el dueño de otro hombre