En la duda, un hombre de bien ha de confiar en su propio juicio
Frases célebres sobre: hombre. [Página 138]
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Me he dado cuenta de que a menudo, los corazones de los hombres no son tan malos como sus actos, y casi nunca como la maldad de sus palabras
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Más se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.
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Algo mejor andaba el mundo y andaban los hombres cuando la amistad tenía más importancia que el amor.
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Es triste condición de la humanidad que más se unen los hombres para compartir los mismos odios que para compartir un mismo amor
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En la pureza de mi cama de hospital, durante semanas sin fin, mirando el techo en la penumbra mientras aquellos pobres hombres roncaban, comprendí que la vida es una creación brutal, hermosa y cruel
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Quisiera preguntárselo todo, pero no puedo, no sé cómo hacerlo, qué es ese misterio de lo que quiero de ti, qué es el hombre o la mujer, el amor, qué quiero decir con amor; por qué debo insistir y preguntar, y por qué me voy y te dejo
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Nunca he comprendido que los hombres ni los pueblos quieran volver a vivir una sola hora de su vida pasada. Bien pasado está todo lo pasado
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El día que cada uno fuéramos un tirano para nosotros mismos, todos los hombres serían igualmente libres
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Es tan necia presunción perdonar la vida a los hombres como el corazón a las mujeres.
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No es humano el deber que por soñar con una humanidad perfecta es inexorable con los hombres.
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Suprime la vanidad en las mujeres y habrás suprimido la mitad, por lo menos, de ambición en los hombres
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Si los hombres hubiesen triunfado del dolor y de la muerte, quizá ya no hubiesen deseado nada, y sin desear algo, ¿vale la pena vivir?
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Si por las mañanas se cierran las campanillas en flor, ¡Es por el odio de los hombres!
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Un poco de disimulo es el único vínculo sólido entre los hombres.
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Los hombres deberían primero creer en los hombres, y el resto vendría solo.
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El hombre alcanza el punto más alto de la amabilidad entre los 12 y los 17, para llegar nuevamente, en una segunda floración, entre los 70 y los 90 años de edad.
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Los hombres nunca han sido buenos, no son buenos, ni lo serán nunca.
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El espejo sirve solamente a la vanidad del hombre; la mujer lo necesita para cerciorarse de su personalidad.
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La democracia divide a los hombres en trabajadores y perezosos. No está destinada a aquellos que no tienen tiempo para trabajar.