Me detesto y me acuso por esa demencia de orgullo que me hace jadear en pos de la quimera. Un cuarto de hora después, todo ha cambiado; el corazón me late de alegría.
Frases célebres sobre: hor. [Página 65]
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Es la hora en que me quedo solo y, mientras los demás duermen, abro el cajón donde guardo mis tesoros. Contemplo tus zapatillas, el pañuelo, tus cabellos, el retrato, releo tus cartas y aspiro tu perfume almizclado. ¡Si supieras lo que siento!
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Ahora siento hacia mis semejantes un odio sereno, o una piedad tan inactiva que es lo mismo.
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Ahora es el tiempo de los claroscuros, de las manos memoriosas, de esta indecisión con la que llega la mañana y entran por las rendijas los dedos del sol.
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El mío es un gobierno hormonado y testiculado
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En un bostezo de horror, tuerce el estero holgazán su boca de Leviatán tornasolada de horror.
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Cual si la Tierra fuera un cráter, vomitó del fondo de sus entrañas un ingente chorro de fuego. El suelo se elevó y fueron muy contados los espectadores que pudieron entrever, por un instante, el gigantesco proyectil, hendiendo victorioso los aires, en me
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La perfecta hora de comer es, para el rico, cuando tiene ganas; y para el pobre, cuando tiene qué.
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El estudio ha sido para mí el principal remedio contra las preocupaciones de la vida; no habiendo tenido nunca un disgusto que no me haya pasado después de una hora de lectura.
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... se está advirtiendo a los liberales que, ahora que se vieron salvados de la revolución, más vale que se contenten con una tiranía ordenada...
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Nunca he tenido una tristeza que una hora de lectura no haya conseguido disipar.
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Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas.
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No he sufrido nunca una pena que una hora de lectura no me haya quitado.
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De todas mis penas me he consolado siempre con una hora de lectura.
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Ningún hombre es tan bueno, que, al ser expuesto a las acciones de la ley, no sería condenado a la horca por lo menos diez veces.
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La muerte es el remedio de todos los males; pero no debemos echar mano de éste hasta última hora.
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Tartufo conoce a quien engaña, aprovechase ofuscándole con cien apariencias y con su hipocresía le saca sumas a toda hora, adquiriendo además el derecho de censurarnos a todos.
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Odié cada minuto del entrenamiento. Pero me dije: no abandones, entrená ahora y sé un campeón por el resto de tu vida.
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El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
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El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.