Es más difícil vivir que correr. Las carreras duran un par de horas, pero la vida dura toda la vida.
Frases célebres sobre: hor. [Página 71]
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Sólo cuando se lucha colectivamente se vence. Ahora tenemos que ganar
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¡No pretendas ahora que ría! ¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos estoy abstraída!
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En la vida se triunfa de muchas maneras, no sólo ganando carreras. Ahora el deporte está pagado enormemente, la televisión ha hecho ese milagro. En mi época no interesaba el premio. Corríamos lo mismo: hubiera premio o no.
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Los soldados que nos han dominado hasta ahora, pudieron prescindir de toda filosofía; mas los hombres que no son ni pequeñuelos ni ignorantes ¿por qué no habríamos de adoptarla?
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Ahora lo veo muy gordo y poco antiimperialista. Es mi preocupación sobre el compañero Alan García.
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Tenemos que formar hombres capaces de decir y hombres capaces de hacer, y en este caso se trata de formar, en lo posible, el mayor número de hombres capaces de hacer, porque en este país, hasta ahora, no hemos formado más que hombres capaces de decir.
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Una última confesión melancólica. No he tenido tiempo de ejercer la literatura. Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla.
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Una hora de paciencia vale más que un día de ayuno
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Las horas de tu cuerpo hacen la eternidad.
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Jamás haría eso de criticar a la televisión de ahora. No es ni mejor ni peor. Es distinta. Hay situaciones del concierto que a veces me desconciertan, pero sé que tiene que ver con el país, con el mundo, con las nuevas sociedades. Hay que saber adaptarse,
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A la hora de la muerte las cosas se juzgan de muy diverso punto de vista
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Una hora ganada al amanecer es un tesoro por la tarde
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Que ahora yo deslindo.
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La lectura de libros contribuye a la construcción mental del joven. Los lectores no se limitan a expandir sus horizontes, sino también el núcleo de su identidad.
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Toda la noche amotina las olas el viento en cólera y los pinos chorrean húmeda luz de luna.
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Mis lágrimas chisporrotean apagando las brazas Ahora.
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Cuando ponemos en marcha nuestro reloj, ¿es tiempo lo que creamos o la hora de la muerte lo que alimentamos?
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Y si me interroga en la hora final, dile que sonreí de temor a que él llorara.
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Ahora cada vida era una piedra preciosa, cada aliento humano encerraba mucho más valor que la más hermosa de las joyas talladas, y la disminución de almas que se producía día a día, hora a hora, sumía los corazones en la más profunda tristeza.