El horror de aquel espectáculo, la ignorancia de los circunstantes sobre cómo había acaecido la desgracia y, ante todo, el tremendo fenómeno que tenía ante él, dejaron al príncipe sin habla.
Frases célebres sobre: hor. [Página 73]
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Su solo recuerdo la horrorizaba, como algo atroz que la hubieran obligado a cometer.
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¿Y de noche se da de alta a los locos? ¿Por qué no? El individuo está curado, tan sano como usted y como yo. Por lo demás, si reincide, lo que es de regla en estos vampiros, a estas horas debe de estar ya en funciones. Pero estos no son asuntos míos. Buen
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Piensa que cada día es el último que luce para ti, y recibirás agradecido la hora que se te da y no esperabas
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El mal de nuestro tiempo es la superioridad. Hay más santos que hornacinas
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Disputan los gramáticos y hasta ahora el caso está sin decidir.
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Un hombre nulo es algo horrible. Pero hay otra cosa peor: un hombre anulado
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El hombre nació en la barbarie, cuando matar a su semejante era una condición normal de la existencia. Se le otorgo una conciencia. Y ahora ha llegado el día en que la violencia hacia otro ser humano debe volverse tan aborrecible como comer la carne de ot
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Algunas veces nos ha sucedido que durante quince días, y aun tres o cuatro semanas, hemos buscado una sola palabra, e inquirido su verdadero sentido, y tal vez no lo hemos encontrado. Como ahora está en alemán y en lengua fácil, cualquiera puede leer y en
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Es una lástima que la mayor parte de la humanidad tenga una visión mental tan limitada a la hora de sopesar con calma y con inteligencia aquellos fenómenos aislados, vistos y sentidos sólo por unas pocas personas psíquicamente sensibles, que acontecen más
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¡Ojalá los dioses misericordiosos, si existen efectivamente, protejan esas horas en que ningún poder de la voluntad, ni las drogas inventadas por el ingenio del hombre, pueden mantenerme alejado del abismo del sueño!
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Ante ese faro han desfilado por espacio de un siglo los majestuosos barcos de los siete mares. En tiempos de mi abuelo eran multitud; en los de mi padre no tanto, y ahora son tan pocos que a veces me siento extrañamente sólo, como si yo fuese el último ho
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Entre las angustias de los días que siguieron está el mayor de los suplicios: la inefabilidad. Jamás podré explicar lo que vi y conocí durante esas horas de impía exploración, por falta de símbolos y capacidad de sugerencia de los idiomas.
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Nuestra capacidad para evitar un sueño prolongado era sorprendente, ya que rara vez sucumbíamos más de una hora o dos a esa oscuridad que ahora se había convertido en espantosa amenaza.
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¿Acaso el destino preservaba mi razón sólo para arrastrarme irresistiblemente a un final más horrible e impensable de lo que haya podido soñar nadie?
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Hombres de Atenas, no tenemos mucho tiempo para la exhortación, pero para los valientes valen lo mismo pocas palabras que muchas.
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¿Oyes el compás? Es el corazón. Ya verás qué dulces son las horas del regreso, ya verás qué dulces los reproches y los besos. Ya verás, amor, qué felices horas al compás del corazón.
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Recuerdo que entonces reías si yo te leía mi verso mejor y ahora, capricho del tiempo, leyendo esos versos ¡lloramos los dos!
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Las horas pasan lentamente como el desfile de un entierro.
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No mire ahora, pero en esta habitación sobra alguien... y me parece que es usted