Me inspiro en lo cotidiano, en algo simple, que se ve a la vista.
Frases célebres sobre: ian. [Página 115]
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Soy orgullosamente colombiana.
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La política debe partir de la vida de la gente. No tengamos miedo de las ideas nuevas, saquémoslas de la vida cotidiana del pueblo francés.
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El hombre feliz no es el hombre que ríe, sino aquel cuya alma, llena de alegría y confianza, se sobrepone y es superior a los acontecimientos
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Feas palabras, aun livianamente dichas ofenden.
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Pensé en ti de forma continua unas mil millas al sur donde Italia apoya su lomo en Francia en la esfera oscurecida. Tu cotidianeidad se renovó allí.
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Entre los demás males, el peor es andar variando los vicios
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No existe ningún ser humano lo bastante fuerte e inteligente para evitar mediante palabras o acciones el destino fatal que le deparan las leyes inevitables de su propia naturaleza y carácter.
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Nunca nos aprecian tanto los demás como cuando nos apreciamos nosotros mismos
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La confianza produce muchas veces la lealtad.
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Los hombres aman sus vicios y al mismo tiempo los odian.
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La vida cotidiana, en apariencia previsible, desmedidamente familiar, es la que encierra la posibilidad de los grandes descubrimientos que rompen con la costumbre.
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Aquel que tiene gran poder debe usarlo livianamente.
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El ardimiento juvenil en sus comienzos es fogoso, pero languidece fácilmente y no dura; es el humo de una fogata liviana.
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Nada me inspira más veneración y asombro que un anciano que sabe cambiar de opinión.
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Verdaderamente es venerable aquella ancianidad que no por las canas, sino por los méritos, blanquea.
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Todo el que no abandona la senda de la medianía no corre jamás por el camino estable
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Se aprende a hablar, hablando. A estudiar, estudiando. A trabajar, trabajando. De igual forma se aprende a amar, amando.
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La confianza en sí mismo es el requisito para las grandes conquistas.
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En mayor o menor medida todos perseguimos la amistad con Dios, pero únicamente las almas generosas -y, por supuesto, en muy diversos grados- penetran en la intimidad de Dios. ¡Qué diferencia a este respecto, entre un cristiano corriente, que vive en estad