La sociedad simplemente se ha convertido en la nueva divinidad ante la cual se protesta y se pide reparación si no satisface las expectativas que ha creado.
Frases célebres sobre: ida. [Página 165]
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En un orden espontáneo no pueden evitarse las frustraciones inmerecidas.
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Tal vez el mayor descubrimiento jamás hecho por el género humano fue la posibilidad de que los hombres vivieran juntos, en paz y con beneficio mutuo, sin tener que ponerse de acuerdo sobre fines comunes y concretos, sólo vinculados por normas de comportam
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Creo en el amor sobreviviendo la muerte hacia la eternidad.
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La prosperidad es un gran maestro; la adversidad es mucho más grande. La posesión embota la mente, la adversidad la fortalece.
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Si no pasa nada, tendremos que hacer algo para remediarlo: inventar la realidad.
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A las enfermedades que marcan el desarrollo de la humanidad se las llama revoluciones.
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A más de uno que dice que la vida es breve le parece el día demasiado largo.
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Gran parte de las experiencias que he hecho sobre mí mismo las hice observando las particularidades de los demás.
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Los grandes hombres son los infelices de la humanidad.
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Sólo hay una necesidad: que el mundo exista. Cómo se acomode el hombre poco importa.
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¡Que ninguna de las mejoras sociales conseguidas por los obreros queden sobre el papel sin surtir efectos, y se conviertan en realidad!”
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Y me dirijo a los falangistas que cuidan de las investigaciones políticas y policiales en las ciudades, y sobre todo en los pueblos. Vuestra misión ha de ser obra de depuración contra los jefes cabecillas y asesinos. Pero impedid, con toda energía, que na
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Amasis publicó una ley según la cual todo egipcio quedaba obligado a presentarse a su superior, en cierta fecha, y a declarar de dónde sacaba sus medios de vida; si no podía explicarlo, era condenado a muerte.
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Con la existencia surge la particularidad.
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Considérase como cosa decidida que son distintos la fe y el saber y que, por tanto, no sabemos nada de Dios.
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Cuando la filosofía pinta el claroscuro, ya un aspecto de la vida ha envejecido y en la penumbra no se le puede rejuvenecer, sino solo reconocer: la lechuza de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo.
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Debe tenerse al menos por una ociosidad del espíritu reflexivo, a quien una voluntad raquítica no da mucho que hacer y que, por tanto, se entretiene consigo mismo perdiéndose en la complacencia moral.
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El Dios del pueblo judío es solamente el Dios de Abraham y de su descendencia. La individualidad nacional y un culto local particular van unidos a la representación de ese Dios.
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El Estado es, por tanto, el centro de los restantes aspectos concretos: derecho, arte, costumbres de la vida. En el Estado la libertad se hace objetiva y se realiza positivamente. Pero esto no debe entenderse en el sentido de la voluntad subjetiva del ind